viernes, 23 de agosto de 2019

miércoles, 17 de julio de 2019

Comunidades Kollas en Argentina



En los Andes argentinos, las mujeres kollas luchan por preservar sus tradiciones. El pueblo kolla en la Argentina lleva una vida austera en la puna semidesértica andina. Y sin embargo, allí se sienten en casa. María, junto con sus hermanas Norma y Nelly, son mujeres kollas. Comparten una herencia de la que han estado cuidando desde la muerte de su madre: un pedazo de tierra y un rebaño de llamas. Nelly y Norma viven con sus familias en el pueblo de El Moreno, mientras que la familia de María vive en el municipio de Tilcara, en la Quebrada de Humahuaca. Pero, es en la puna donde las hermanas realmente se sienten como en casa. Al principio, María soñaba con la vida en la gran ciudad y por eso abandonó la puna para estudiar. Pero a los 31 años, decidió regresar. Desde entonces ha estado trabajando para que a las mujeres kollas se les otorgue más responsabilidad para ayudar a sus familias en la puna, mientras los hombres se ausentan debido a su trabajo durante semanas, y a veces durante meses. El reportaje lleva al público a un emocionante viaje de descubrimiento de los Andes, de mujeres fuertes que aman a su tierra, y viven y preservan la tradición de su gente.

domingo, 14 de julio de 2019

domingo, 23 de junio de 2019

Los 200 tesoros literarios reeditados en Bolivia

Los 200 tesoros literarios que una biblioteca en Bolivia ha recuperado Un proyecto editorial reedita primeras ediciones, libros agotados y primicias en español para entender los procesos históricos de la nación andina ---LEER TODA LA NOTICIA EN SU FUENTE ORIGINAL
https://elpais.com/cultura/2019/06/22/actualidad/1561225636_588553.html?fbclid=IwAR2W91d34H6xVwzG8COuV14tbDF53jZSc73XZ8CW2_m_NB3xrs8M-ojef4M

miércoles, 12 de junio de 2019

Santiago querido, Gracias por tanto amor.

#SantiagoDelEstero

Los hijos o hijas que no eligieron...

Este es mi compromiso

jueves, 30 de mayo de 2019

sábado, 27 de abril de 2019

LA CASA GRANDE DEL PUEBLO. BOLIVIA.

FUENTE IMAGEN Y TEXTO

BLOG LA ESPINA ROJA

La Casa Grande del Pueblo es un edificio ubicado en el centro histórico de La Paz, Bolivia. El edificio sustituyó al Palacio de Gobierno, conocido como Palacio Quemado, y alberga la Presidencia, la Vicepresidencia y otros ministerios de Bolivia.2


La obra fue realizada en 29 492 m², con 29 niveles, un helipuerto, un hall de baldosas grises, auditorio y tres ascensores, además de las oficinas presidenciales, áreas protocolares, auditorios y salones de reuniones y trabajo, cuenta con espacios para los archivos documentales, oficinas administrativas, dormitorio para la guardia Colorados de Bolivia y áreas de descanso.

El moderno edificio fue construido por la empresa constructora Tauro y se invirtieron 252,4 millones de bolivianos.

Fue inaugurado el 9 de agosto de 2018. 

CARGA SIMBÓLICA

El nuevo edificio abre sus puertas, como extendiendo sus brazos al pueblo, en la fachada norte, donde antes funcionaba el Palacio de Gobierno, se puede observar de abajo hacia arriba un símbolo Besiró Chiquitano que reagrupa a miembros de las 5 provincias de este pueblo, representados por flechas, cada una representa a Chiquitos, Ñuflo de Chávez, Velasco, Ángel Sandóval y Germán Busch.

Unos metros más arriba, se colocó un símbolo Moxeño – Trinitario, que hace alusión al plumaje de machetero, representa a una danza guerrera pre-colonial. La forma semicircular representaría el recorrido del sol, cada pluma es un día solar y por su distribución corresponde a la mitad del año.

El último cuadro, es el símbolo Guaraní, Kara Kara - Pepo, que representa a un ave que vuela a media altura y por tanto un vínculo entre lo terrenal y lo espiritual.

En el lado sur de la Casa Grande del Pueblo, que colinda con la calle Potosí, se colocaron símbolos de tejidos de poncho Asanaque - Aymara, de procedencia cruce Culta – Challa, de la provincia Abaroa del departamento de Oruro; textil de Jalq´a de Tarabuco en Chuquisaca y otro tejido Isoseño Guaraní, de la región Chaqueña de Bolivia, cada una con 1,10 metros de ancho por 17,70 de alto.

En la parte superior a las representaciones de los tejidos, están las imágenes tiawanacotas del cóndor, la serpiente y el puma, animales que fueron considerados sagrados en la mayoría de culturas andinas y representan el cielo, la tierra y el mundo de los muertos, respectivamente.

EXPRESIONES ARTÍSTICAS

En nueve pisos se desplegaron expresiones culturales de connotados artistas, colectivos y comunidades, sobre la esencia de la diversidad cultural, la historia de resistencia y lucha por la liberación de los pueblos, que dio nacimiento al Estado Plurinacional de Bolivia.

Piso 1, Mamani Mamani presentó tres acrílicos sobre Suma Qamaña (vivir bien), en los que el artista plantea: varios principios ancestrales, el origen de todo, la compresión del universo, la cosmogonía y el portal de Chakana.

Piso 2, están desplegados los tejidos hechos por la Asociación de Tejedoras Sumbi-regua, escritura de pueblo Isoseño que revela aspectos de su cultura y de su universo mítico, también hay tallados Chiquitanos en madera, de la Asociación de Talladores Chiquitanos de San Miguel de Velasco con técnicas heredadas de la tradición jesuítica combinados con diseños de la fauna y flora de la Chiquitania

En el piso 3, se puede observar la iconografía de las 36 naciones indígenas, las exposiciones sobre acrílico del artista Guillermo Tejerina mural referido a las identidades regionales del Estado Plurinacional de Bolivia que incorpora las cosmovisiones y cultura de cada pueblo, el desarrollo cultural ancestral e iconografía representativa tiawanacota, un arte basado en la familia, la pareja, el hombre y la mujer, la relación con las costumbres y creencias ancestrales.

Se encuentran textiles de Jalqa y Charazani, Jacha Charangas y Molle, acrílicos de Bartolina Sisa y rostros de Bolivia.

Cinco pisos más arriba, en el salón de Coordinación Social, Ricardo Usnayo aportó cuadros en contra de la discriminación, y hace referencia en otra obra a la paz y unidad de nuestras raíces, de la misma manera plasma sobre religión cósmica amazónica y no al racismo.

En tanto en otra sala de reuniones, en la misma planta, Tomás Apaza, muestra un cuadra de Juana Azurduy, y Blas Calle hace referencia a la madre tierra y el padre sol.

El colectivo Q, presentó las obras de Ruma Jaqi, Yapana Kuy y el Moto Méndez, 

Con tanto arte plasmado es inevitable seguir subiendo y hallar en el piso 12, de Coordinación Gubernamental, el mural la magia de Bolivia de Vanessa Bustamante.

En el piso 13, Gabinete, Dario Antezana presenta marcha por la coca y a nacionalización, la guerra del gas, la guerra del agua, y Jorge Dávalos nos muestra el empoderamiento y lucha de la mujer en la sala de prensa Ana maría Romero de Campero.

La vista es impresionante, la ciudad de La Paz, con todas sus características arquitectónicas, geográficas y naturales, se pueden apreciar mejor desde el piso 21, el Salón Protocolar, en el que Miguel Alanadia Pantoja, retrató la lucha del pueblo por su liberación.

La Antesala Presidencial, del piso 22, cuanta con obras de Froilán Cosme, hacia el mar, madre tierra (Pachamama); Ramiro Machaca plasma mi corazón nunca dejará de latir por el mar y se podrá ver un tallado en madera de la cultura Chiquitana y otro de la Amazonía Pandina.

El piso 23, Despacho Presidencial, tiene las obras de Ada Donato, pueblo líder, Rossmery Mamani, líderes revolucionarios y Gastón Ugalde, líderes bolivianos.

domingo, 31 de marzo de 2019

AUNQUE NO LA VEAS LA EMBAJADA ESTÁ

https://www.elcohetealaluna.com/wp-content/uploads/2019/03/estatua-31_3_19.gif 



Jorge Christian Castañón, un peruano de Nueva Jersey.
El fiscal Carlos Stornelli ordenó a su operador de inteligencia Marcelo Sebastián D’Alessio que espiara a Jorge Christian Castañón, presunto piloto de la aerolínea United Express. Desde el principio se lo mencionó como “el peruano” y luego se estableció que había sido pareja de la actual compañera sentimental de Stornelli, Florencia Antonini Mondet. Pero en esta historia donde nada es tan claro como parece. Además de la nacionalidad peruana, Castañón tiene la estadounidense, y no sólo tuvo una relación con Antonini Mondet. Es padre de sus dos hijas. Otro instructor militar El blog El Disenso, que edita la colaboradora de El Cohete a la Luna Mariana Escalada, junto con Agustín Ronconi, constató que “Castañón es instructor de la Fuerza Aérea norteamericana, graduado de la Academia Naval de los Estados Unidos con una licenciatura en Ciencias y Economía, que durante su estadía en nuestro país complementó con un Master en Finanzas Corporativas de la Universidad Torcuato Di Tella. Laboralmente se desempeñó como oficial de enlace en la Embajada de Estados Unidos, brindando apoyo integrado durante la visita del Presidente Barack Obama, encargándose de gestionar el arribo de los 18 aviones de carga pesada y más de 300 miembros de la comitiva”.Autorizado por la Fuerza Aérea argentina y la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC), “su currículum está avalado en Linkedin por 49 miembros de la marina estadounidense y otros 70 militares de diferente rango y especialidad”. Por cualquier lado que se ingrese al caso, aparecen vínculos con el gobierno de los Estados Unidos, sus organismos de inteligencia y/o sus Fuerzas Armadas o de seguridad.----->> SIGUE LEYENDO

jueves, 28 de marzo de 2019

Apuntes discontinuos: Calenturas de campaña

Apuntes discontinuos: Calenturas de campaña: El empresidente Macri confesó esta semana estar caliente . No por el desempleo creciente, la deuda récord que ha tomado, la devaluación de...

lunes, 18 de marzo de 2019

La extrema crueldad hacia los galgos

PENA Y RABIA,eso siento...vale la pena leer los comentarios de ANONYMOUS

domingo, 17 de marzo de 2019

Sabotaje eléctrico explicado por el hacker de la NSA Edward Snowden

El reverso de la trama: submarinos hundidos, colectivos feministas y servicios de inteligencia

https://www.labatallacultural.org/analisis/6683/?fbclid=IwAR2ZGU8XZt36xsmnU5PnrXRzYxMBX_HluAf9ZW6ruejfMiKioeQNZFnmhX8

FUENTE DE LA INFORMACIÓN

Ya en la primera mitad del siglo XX Arturo Jauretche afirmaba tener un método infalible para formar opinión respecto de una cuestión sin equivocarse, aun sin estar consustanciado en la materia. Si al levantarse por la mañana Jauretche no sabía qué pensar sobre un determinado asunto, abría el Diario La Nación y se fijaba en la postura de ese medio, tan solo para pararse en vereda de en frente. Jauretche opinaba lo diametralmente opuesto al Diario La Nación en cualquier tema y así se aseguraba de no equivocarse jamás, ya que el Diario La Nación era en esa época —y todavía sigue siéndolo— la tribuna de doctrina de la oligarquía.
Es una cuestión de clase. De un modo práctico y sin muchas vueltas, los intereses de una clase oligárquica jamás coinciden con los intereses de los pueblos en un país. A diferencia la burguesía nacional, que no existe en estas latitudes, la oligarquía no comparte un destino común con los que técnicamente son sus compatriotas y, por lo tanto, sus intereses de clase van a coincidir siempre con los intereses de la antipatria. En una palabra, al vivir en las colonias de la extracción y exportación de materias primas en crudo, sin ningún proyecto de desarrollo del país, la oligarquía solo puede ser cipaya y representante local de los intereses de las potencias que les compran esas materias primas a precio vil.
Así es como la naturaleza de un diario termina contradiciendo su propio nombre: lo único que no hay ni nunca hubo en el Diario La Nación es sentido nacional. No hay proyecto de nación en las páginas de La Nación, lo que en sí sería una paradoja ante ojos no entrenados para ver los mecanismos de proyección y cinismo por los que la oligarquía siempre dice con la boca lo opuesto a lo que hace con el cuerpo y siempre acusa al otro de aquello que ella misma es.
Entonces sabemos que es preciso opinar siempre lo opuesto a lo que opinan las finas plumas de La Naciónpara no derrapar y no hacerle el juego al enemigo. Pero hay un problema: ¿Qué pasa cuando La Nación dice algo que, al menos en apariencia, es justo y razonable? ¿Qué hacer cuando parece ser imposible ubicarse en la vereda de en frente respecto a un asunto de justicia universal? ¿Existe alguna excepción a la regla de Jauretche?
En la edición del 15 de marzo, el Diario La Nación titulaba de la siguiente manera: Pussy Riot: el colectivo punk feminista que enloquece a Vladimir Putin [ver nota aquí] para presentar a una supuesta agrupación musical que también supuestamente sería perseguida por un gobierno autocrático de Oriente. Solo con el titular y la foto principal de la nota (cuya semántica analizaremos a continuación, en el comentario al pie o en epígrafe de foto) ya sería más que suficiente para convencer a cualquier argentino de que las Pussy Riot —literalmente “rebelión de las cachufletas”— son poco menos que mártires en la defensa de la libertad de expresión, los derechos humanos y la dignidad. “Pobres chicas”, piensa el argentino promedio ante el titular, la bajada y la foto publicados en La Nación. “Por hacer música y defender los derechos de las mujeres son perseguidas por Putin, un dictador estalinista, machista y enemigo del arte”.
Si uno es “progresista” en el sentido que damos los argentinos a la expresión, esto es, un “liberal de izquierda”, necesariamente tiene que abrazarse en esta con Bartolomé Mitre y aplaudir la actitud del Diario La Nación, que denuncia en sus páginas un clarísimo caso de represión, censura y atropello a las garantías individuales más básicas. El trotskismo, por ejemplo, que se abraza frecuentemente con Bartolomé Mitre y hasta con Julio Argentino Roca —precisamente porque el trotskismo es lo más “liberal de izquierda” que puede haber—, tiene a las Pussy Riot como bandera y alto símbolo de lucha. Y lo mismo sucede con muchos “progres” no trotskistas, muchos de los que se hacen llamar “kirchneristas” y hasta “peronistas”: su odio por todo lo que no sea occidental, por la religión y por lo no deconstruido en general los lleva a comerse todas las curvas del enemigo y a terminar abrazados con las fuerzas más reaccionarias de nuestra oligarquía cipaya. ¿Por qué?
Porque el argentino es culturalmente liberal. Por eso, en este hermoso país uno puede ser “liberal de derecha”, esto es, un gorila a secas, o puede ser un “liberal de izquierda”, lo que vendría a ser un “gorizurdo”. Pero uno siempre es liberal y, al serlo, ya viene con toda la doctrina instalada de fábrica, por supuesto. El sustrato cultural del argentino es mitrista y por eso el diario de Mitre no tiene ninguna dificultad en sostener un relato liberal y mitrista en las conciencias débiles de nuestras mayorías culturalmente liberales (y mitristas). Si el Diario La Nación dice que Putin es un dictador y persigue a unas pobres chicas que buscan únicamente hacer su música punk y reivindicar el derecho de las mujeres, entonces eso tiene que ser cierto y Putin es malo, malo, malo.

Conservadores muy progresistas

Ahora bien, ¿por qué? ¿Por qué el mismísimo guardián de la moral de nuestra oligarquía conservadora se pone a alabar la “rebelión de las cachufletas” para hacerle la contra a un tipo que es presidente de un país que está a miles de kilómetros de aquí? Porque el huevo está muy lejos de donde canta el tero.
Durante más de un año los medios dominantes como La NaciónClarín InfoBAE, entre otros, han instalado las palabras clave “colectivo” y “feminista” con un sentido muy positivo, lo que en sí sería muy raro viniendo de medios que representan los intereses de sectores que odian toda forma de lucha colectiva y literalmente se cagan en reivindicaciones de género. Pero lo instalaron y no lo hicieron gratuitamente ni para darse ningún tiro en el propio pie: lo hicieron para apropiarse del sentido y utilizarlo luego para defender sus propios intereses, que nada tienen que ver con cachufletas, sino más bien con pesos y centavos. Esos medios instalaron los conceptos de “colectivo” y “feminista” para poder —entre otras operaciones de sentido— titular que un “colectivo feminista” es el baluarte de la lucha contra la dictadura populista que está molestando los intereses de los verdaderos dueños del Diario La Nación, de Clarín, de InfoBAE y afines. La cosa viene de muy arriba.
Hay una guerra fría en curso. Al momento de escribir estas líneas, Rusia, China y Oriente en general luchan a brazo partido para destruir la hegemonía de los Estados Unidos, sus títeres occidentales y sus corporaciones. La vemos manifestada en episodios que no parecen tener relación entre sí, como la “guerra comercial” entre los Estados Unidos y China, la “guerra civil” en Siria, el asedio imperialista sobre Venezuela, el desarrollo de armas nucleares en Corea del Norte y mucho más. Todas esas son batallas de una sola guerra, en la que el orden mundial unipolar con predominio de las corporaciones y del capitalismo financiero intenta sostenerse de pie, mientras las llamadas potencias emergentes buscan destruirlo para instituir un nuevo orden de tipo multipolar, basado en la soberanía de los Estados-nación y en un sistema más orientado a la producción que a la especulación.
Nuestra oligarquía, como decíamos, es cipaya y está interesada en sostener el orden actual. No le interesan la soberanía de los países, la actividad productiva ni la multipolaridad. Lo único que hace nuestra oligarquía es operar dentro de sus posibilidades y límites para que la hegemonía estadounidense no caiga y para eso, como se ve, opera contra los que intentan destruir dicha hegemonía. Y sucede que, gracias al advenimiento de la Revolución Bolivariana en Venezuela y su coincidencia temporal con la guerra fría por el cambio de paradigma, América Latina está en el centro de la geopolítica mundial y, en consecuencia, en América Latina pasan cosas que van a darle a nuestra oligarquía cipaya un rol protagónico en una película que la supera enormemente. De pronto, lo que diga o deje de decir el Diario La Nación en Argentina pasa a ser importante para un juego que no se juega solo en Argentina. Nos hemos internacionalizado de golpe.

El diario hace lo que quiere con vos

Cuando un diario como La Nación prescinde de golpe de su conservadurismo cultural y empieza a hablar de “colectivos feministas” asignándole a eso un valor positivo, es porque en el fondo nuestra clase dominante está viendo que el problema es otro. Y si los medios empiezan a utilizar a los “colectivos feministas” para atacar a un Putin que está en Moscú, es porque tanto Putin como Moscú deben estar a punto de hacerse muy relevantes para nosotros en Argentina.
Dos casos sustentan esa teoría: la hipótesis del hundimiento del submarino ARA San Juan a manos de fuerzas militares de Occidente (Estados Unidos, Inglaterra y acólitos) y la olla que está empezando a destaparse a partir de la revelación de los contenidos de los celulares y computadoras secuestradas por un juez argentino en el marco de una causa que, en principio, no tendría nada que ver con la guerra fría por la hegemonía a nivel mundial.
En el primer caso, el atento lector no tendrá dificultades para recordar que Vladimir Putin y Rusia fueron los únicos que buscaron seriamente el submarino ARA San Juan mientras estuvo “perdido”. Los rusos insistieron con la búsqueda incluso después que el gobierno argentino desistiera de ella y, efectivamente, los rusos no solo supieron siempre donde estaba la nave, sino que además saben por qué se hundió. En los últimos días, volvió a tener estado público la hipótesis de que el ARA San Juan fue torpedeado, probablemente por un buque británico, lo que significa la OTAN como coalición guerrera occidental. Si eso fuera así, los únicos capaces de comprobar la hipótesis y exponer a los perpetradores del atentado terrorista contra el submarino de la Armada Argentina serían los rusos, porque tienen la tecnología suficiente para hacerlo, estuvieron en el terreno y no les deben ninguna lealtad a los Estados Unidos. Si el ARA San Juan fue hundido por un torpedo occidental y Putin sale a revelar esa información, es muy importante para los Estados Unidos y para sus cipayos de acá que los argentinos no le crean a Putin, por lo que es preciso desacreditarlo.
Por otra parte, al abrir el juez Ramos Padilla los archivos de los celulares y computadores secuestrados al espía Marcelo D’Alessio, empiezan a aparecer cosas que el juez no esperaba encontrar allí. Empiezan a aparecer relaciones de los servicios de inteligencia, de periodistas y de jueces y fiscales argentinos con la embajada de los Estados Unidos, con la CIA, con la DEA, con la NSA y hasta con el Mossad de Israel, las tramoyas yanquis para hacer un golpe de Estado en Venezuela y mucho más. Empieza a aparecer, en una palabra, el reverso de la trama que el imperialismo occidental tejió durante décadas para sostener su dominación en estas colonias de América Latina sin la necesidad de mantener ejércitos de ocupación sobre el territorio. Lo que está apareciendo es un archivo quizá mas importante que el de WikiLeaks.
Está claro que toda esa información, de llegar a ver la luz, sería un golpe mortal a la dominación estadounidense en América Latina. Los latinoamericanos sabríamos cómo funciona la red de dominación y sabríamos —lo que es lo más importante— quienes son los cipayos locales que la sostienen. Lo sabríamos con pruebas, sabríamos quién cobra y cuánto cobra cada uno en la embajada, qué servicios brinda y en qué contribuye a que nuestro país siga estando sometido a los intereses de otros. Entonces esa información es muy sensible y los Estados Unidos van a emplear toda su fuerza para evitar que se difunda. ¿Quién la puede difundir entonces? Solo lo puede hacer Putin, que en este momento lucha en Venezuela para sostener la soberanía de la región frente a las pretensiones de los yanquis y sus corporaciones.
En resumidas cuentas, Putin puede golpear y puede hasta darle el tiro de gracia a la hegemonía estadounidense en mundo mediante la destrucción del dominio que los Estados Unidos sostienen sobre el resto del continente americano. Privado de los abundantes recursos de países como Venezuela, Brasil, México y Argentina —y yendo esos países a negociar con Oriente en términos muy distintos a los actuales—, los Estados Unidos quedarían automáticamente desfinanciados e incapacitados para seguir retrasando la marcha de la historia. Si los Estados Unidos se quedan sin colonias ricas, no tienen la capacidad de luchar contra Rusia y China por una hegemonía que ya está quebrada de hecho. Eso fue lo que le pasó a Inglaterra en su momento y así fue como ese imperio dejó de existir, reordenándose el mundo de allí en más.
No existen excepciones a la regla de oro de Jauretche. Siempre que el Diario La Nación dice algo, es porque a los pueblos les interesa lo opuesto a ese algo. Y si uno quiere saber cuáles son sus intereses reales como ciudadano argentino, no tiene más que observar cuáles son los intereses que defiende esa tribuna de doctrina de la oligarquía cipaya y pararse en frente. Si el Diario La Nación empieza a abrir el paraguas para contarnos que desde Rusia viene un tipo muy malo, es porque ese tipo viene con algo que nuestra oligarquía no quiere. Y si nuestra oligarquía no quiere, entonces el que realmente no quiere es el que controla y domina las conciencias de nuestros oligarcas: el imperialismo occidental, con los Estados Unidos todavía a la cabeza. Nada es gratis en las páginas del centenario diario de Bartolomé Mitre y Jauretche ya lo sabía: el Diario La Nación es el mejor manual para el argentino que quiere defender la patria y no sabe por dónde empezar. Basta con abrir ese diario, ver qué dice y hacer lo radicalmente opuesto. Ahí no hay posibilidad de error.

Este es un adelanto de la 14ª. edición de nuestra Revista Hegemonía. Para suscribirte, acceder a todos los contenidos de la actual edición y todas las anteriores, y apoyar La Batalla Cultural para que sigamos publicando en estos tiempos difíciles, hacé clic  y mirá el video explicativo.
Nosotros existimos porque vos existís.




lunes, 11 de marzo de 2019

Expertos denuncian sabotaje al sistema eléctrico venezolano

Misión Verdad
Entre la tarde del 8 de marzo y la madrugada del 10, Venezuela fue víctima de un nuevo ataque de sabotaje, el mayor en su historia republicana, esta vez a la central hidroeléctrica del Guri, que dejó sin electricidad a por lo menos un 80% de la población, con el objetivo de socavar todo intento por parte del Gobierno venezolano de lograr la estabilización de la economía y frenar el cuadro insurreccional que Estados Unidos y sus delfines como Juan Guaidó intentan culminar exitosamente en el país.
1. La preparación del shock. Previo al sabotaje que estremeció al conjunto del Sistema Eléctrico Nacional, dejando sin luz a gran parte del país durante los últimos dos días, varios movimientos y pronunciamientos anunciaban que recurrirían a una acción de fuerza bruta.
El retorno falsamente épico de Guaidó duró menos de lo esperado en cartelera, ante la llegada del "presidente interino" no hubo deserciones críticas en la FANB que mezcladas con una revuelta social generalizada lo instalara en Miraflores para ejercer el poder. Ese round de recuperación (su gloriosa llegada a Maiquetía), tras la derrota del 23 de febrero, día en que dio por sentado el ingreso de la "ayuda humanitaria", no surtió efecto más allá del frenesí temporal de los medios. En consecuencia, Guaidó volvió al incómodo punto de partida de hace dos meses. Desgastado por la derrota del 23 de febrero y sin acciones concretas de mando presidencial que lo catapulten a lo interno, la orquestación de las siguientes operaciones correría a totalidad por cuenta de Estados Unidos.
Un excitado como de costumbre Marco Rubio, anunciaba horas antes del apagón que los "Venezolanos vivirán la más severa escasez de alimentos y gasolina", dejando ver que tenía conocimiento de que algún tipo de shock se suscitaría en las próximas horas. Por su parte, el gobierno ruso emitió un comunicado alertando que "Estados Unidos está elaborando un plan de respaldo que trata de introducir en Venezuela grupos armados ilegales entrenados con el fin de llevar a cabo sabotajes y actividades subversivas". La guerra sucia en curso fue alertada por ambos bandos del conflicto geopolítico sobre Venezuela.
La profecía autocumplida de Rubio se hizo realidad en un apagón generalizado que tuvo un impacto ampliado en la red bancaria, de telecomunicaciones y de servicios públicos vitales del país (hospitales, provisión de agua, transporte, etc.), obstaculizando de forma prolongada su funcionamiento y paralizando las actividades rutinarias de la población. En resumen, un ataque encubierto al centro de gravitación del sistema eléctrico venezolano, planificado para agudizar el malestar social y económico, reflotar la narrativa de "crisis humanitaria" y "Estado fallido", con la cual esperan reactivar el alicaído liderazgo de Guaidó.
Pero esta tendencia de apelar a las opciones antipolíticas y de guerra no convencional cuando los recursos políticos no dan resultados, no es nueva ni reciente (basta recordar los ataques eléctricos continuados cuando las revoluciones de color de 2014 y 2017 entraron en reflujo). A su modo Bloomberg lo insinuó en su último reportaje. El desgaste de Guaidó, su incapacidad para encabezar un proceso de transición más o menos serio, despeja el terreno para que los ataques como los del Guri, la violencia armada, la guerra irregular al estilo Contra nicaragüense, se conviertan en alternativas "legítimas" y "urgentes" para confrontar al chavismo. De esas formas de guerra tiene amplio conocimiento el delegado de Trump hacia Venezuela, Elliott Abrams, el papá de la guerra mercenaria contra Nicaragua en los 80.
2. Embargo y sanciones: las armas de destrucción masiva. A las vulnerabilidades históricas de un sistema eléctrico dependiente de los ingresos de la renta petrolera, se ha sumado una feroz política de sanciones financieras que ha mermado la capacidad de inversión pública en ramas estratégicas del Estado. Se contabilizan en 30 mil millones de dólares el dinero venezolano embargado por Estados Unidos, que utilizando como herramienta el "gobierno paralelo" de Guaidó, ha dejado al país sin recursos líquidos para atender las dificultades que estimulan las sanciones. Mientras tanto, Guaidó usa el dinero embargado, según él, para cancelar opacamente algunos intereses de la deuda externa.
El sistema eléctrico nacional ha estado bajo ataque por una mezcla explosiva entre desinversión potenciada por el bloqueo financiero, pérdida de personal técnico especializado por la depreciación del salario y operaciones de sabotaje sistemático, las últimas puestas siempre en vigor cuando la ofensiva política la recupera el chavismo. Razón tenía Chris Floyd, autor del libro The Empire Burlesque en designar las sanciones financieras como un "holocausto": el empleo de esta arma de destrucción masiva en países como Irak, Irán y Siria, da cuenta de que el daño a la infraestructura crítica es similar a una intensa campaña de bombardeos con misiles crucero.
En tal sentido, el apagón es una extensión del embargo contra Venezuela, de la política estadounidense de restringir importaciones, bloquear cuentas y obstaculizar el acceso a dinero líquido en el mercado financiero internacional y en su propio mercado petrolero, prohibiendo el pago de las exportaciones a Venezuela. El apagón también es una metáfora del estado de sitio en el cual se mantiene al país y cómo el bloqueo financiero, que obstaculiza el uso de dinero para recuperar un ya debilitado sistema eléctrico nacional que sostiene la actividad petrolera y económica del país, es el sustituto de las armas bélicas.
3. La modalidad del golpe cibernético y crimen de lesa humanidad. En un primer momento, y así lo haría saber Guaidó con su llamado a un "paro nacional" el pasado martes frente a algunos sindicatos de la administración pública, una acción de fuerza vendría a precipitar esa parálisis anunciada. La modalidad de fabricar una situación de colapso, como cuando la plataforma de pagos Credicard, en 2016, anuló su sistema para interrumpir todas las actividades comerciales y económicas del país, esta vez fue ejecutada ampliando su radio de afectación.
Y es que la carga de estrés y descontento que se busca inducir en la población, a modo de combustible para estimular una situación de anarquía generalizada, que de alguna manera pudiera ser canalizada en protestas violentas a favor de Guaidó, indica que la estrategia de caos (mediante sabotaje cibernético y artesanal focalizado hacia infraestructuras críticas que hacen funcionar al país) es utilizada como herramienta de shock masivo con el objetivo de desgastar a la población. La operación no es solo de guerra eléctrica, pues sus consecuencias cubren todas las actividades rutinarias de la sociedad venezolana, a la cual se le obstaculiza el acceso a los alimentos, al servicio hospitalario y a las comunicaciones básicas.  Los focos violentos que buscaron prender se extinguieron rápido ante un clima de agotamiento colectivo que esperaba la llegada de la electricidad.
Un crimen de lesa humanidad visto a la luz del Estatuto de Roma y de la legislación internacional, en tanto se busca la destrucción física de un grupo poblacional utilizando como armas de guerra los elementos básicos de su subsistencia.
Marco Rubio y Mike Pompeo reaccionaron de forma jocosa ante el apagón imprimiéndole una carga de humillación y sadismo que refleja con exactitud las motivaciones y la estrategia de fondo del golpe contra Venezuela: a medida que el "plan Guaidó" falla en sus objetivos de alcanzar la fractura de la FANB que deponga a Maduro, la población civil (sin discriminación ideológica) asciende a víctima de primer orden de las continuas agresiones militares encubiertas que encabeza Estados Unidos.
Este golpe cibernético contra el sistema eléctrico nacional implica una agresión militar de facto, una extensión de la ocurrida en la frontera colombo-venezolana el 23 de febrero.
4. No es un fin en sí mismo: condiciones para la guerra irregular. Desde el regreso de Guaidó su proyección en medios se ha vuelto marginal. Esta premeditada reducción de su visibilidad, contrasta con el peso cada vez mayor que tiene en cuanto a la orientación del cambio de régimen el Comando Sur, John Bolton, Marco Rubio y Mike Pompeo. En tal sentido, los efectos nocivos del apagón encajan a la perfección con la narrativa de "crisis humanitaria", bajo la cual el Comando Sur y la ultra derecha venezolana, desde 2016, movilizan la "urgencia" de activar un dispositivo de "intervención humanitaria" que neutralice la prohibición del Congreso estadounidense, del Consejo de Seguridad de la ONU y del consenso pragmático por la no intervención que se ha gestado en Latinoamérica.
Sin embargo, el apagón como tal no es un fin en sí mismo. En un nivel operativo, pareciera más bien, sobre todo por el blackout que generó la interrupción del sistema eléctrico, que se trata de una maniobra para agudizar las vulnerabilidades del país y medir la capacidad de respuesta militar de los sistemas defensivos de la República de cara a una acción militar irregular y mercenaria, que aprovecharía el contexto de bloqueo informativo para encubrir incursiones armadas, su mapa operacional y a los responsables directos en el terreno.
Por ende, a nivel del teatro de operaciones de la guerra contra Venezuela, el apagón se traduce en la generación de un panorama difuso y de confusión que favorecería la ejecución de operaciones de bandera falsa, incursiones paramilitares y otras acciones violentas que precipiten un estado de conmoción generalizado, que pueda ser presentado como el hecho desencadenante de una intervención militar preventiva, sea para "estabilizar al país por la crisis humanitaria" o para "salvar a los venezolanos de una situación de Estado fallido" en "crisis humanitaria". En ese marco narrativo, Julio Borges, Antonio Ledezma, Juan Guaidó y el gabinete de la guerra contra Venezuela en Washington, se dan la mano y trabajan en conjunto amparados bajo la doctrina del caos controlado de factura estadounidense.
Con el apagón buscan darle concreción física a la "crisis humanitaria", ya no sólo a nivel propagandístico, sino aprovechando las bajas humanas y complicaciones de distinto orden que ha generado la operación de sabotaje.
5. Características de la agresión. Esta vez no hubo un ataque a subestaciones o a líneas de transmisión eléctrica, como se había ensayado en distintas ocasiones, según manuales de sabotaje de la CIA contra la Nicaragua sandinista de los 80, ya desclasificados.
Cabe acotar que el software usado (llamado Scada) en el Sistema de Control Automatizado (SCA) que operativiza el funcionamiento de los motores es el creado por la empresa ABB, que desde hace años no trabaja en el país. Esta empresa ABB, que en Venezuela trabajó como Consorcio Trilateral ABB (ABB Venezuela, ABB Canadá, ABB Suiza), diseñó un proyecto de modernización del Guri a finales de la década pasada, durante el gobierno de Hugo Chávez, en el que describe a profundidad tanto el sistema atacado como la organización básica del Guri.
El analista geopolítico Vladimir Adrianza Salas, en entrevista con TeleSur, relaciona el ataque con el consorcio. Explicó que el embalse del Guri "requiere un sistema de control que técnicamente se llama 'sistema scada', el cual no es otra cosa que un sistema de supervisión, control y requisición de datos que permite, desde la perspectiva informática, controlar todos los elementos de generación de energía. Si saboteas esto, saboteas el funcionamiento. Pero para sabotear esto necesitas dos cosas: o debes tener acceso desde afuera o debes tener complicidad interna para modificar los procesos".
Precedentes de este tipo se encuentran en países atacados o presionados directamente por Estados Unidos, como Irak y el Líbano, donde los apagones han sido sistemáticos y de forma consecutiva, uno tras otro durante decenas de horas. Las "réplicas" en la interrupción del suministro de energía responderían a estas secuencias de ofensivas que ya han sido experimentadas en otros contextos de guerra asimétrica e irregular.
La creación de ejércitos de hackers y de materiales de ciberguerra por parte de la CIA y la NSA ha sido documentado por esta tribuna: reseñamos un documental en el que explicaba el origen del virus Stuxnet, por el que se debe señalar los pasillos de estas agencias de inteligencia estadounidenses. Aquel instrumento de ciberataque tuvo como objetivo tanto el sabotaje en las instalaciones de investigación nuclear en Irán como el fin de instalar un cuadro circunstancial que pudiera concluir en un ataque a la red nacional automatizada iraní de electricidad (sistema análogo al del Guri), en caso de guerra declarada entre Washington y la República Islámica.
El presidente Nicolás Maduro, en horas de la tarde noche del 9 de marzo, aseguró que este el más grande ataque contra Venezuela en los últimos 200 años republicanos, luego de que se extendiera, de manera intermitente, el ataque al sistema eléctrico nacional a las 60 horas.
6. Frenar las tendencias de recuperación. El apagón ocurre en medio de tendencias en la recuperación a distinta escalas, a nivel económico, una baja de los precios en alimentos sensibles ha reducido la crispación de principios de año, mientras que a nivel financiero la reestructuración del mercado cambiario ha logrado contener una de las variables de la inflación inducida: el aumento del precio de las divisas en el mercado negro. Estas tendencias han favorecido a la estabilidad política del país, en medio de agresiones no convencionales y amenazas de intervención militar, quitándole a Guaidó no sólo poder de convocatoria, sino capacidad de maniobra para capitalizar el malestar generalizado provocado por las sanciones.
Así, el apagón busca frenar estas tendencias de recuperación social, política y económica, agravando mediante un boicot generalizado los medios de pago, el acceso a los alimentos y a los hospitales y el desenvolvimiento normal de la sociedad venezolana. De igual forma, la agresividad del ataque tiene como objetivo debilitar la producción petrolera e industrial del país.
7. La conciencia del país (recordar 2002-2003) y el pulseo de la intervención. Así como en 2002, la población venezolana ha vivido una prueba de fuego generalizada. Una operación de sabotaje dirigida a precipitar un caos generalizado, que ponga en riesgo la salud y la alimentación de la gente, la actividad económica del país, sus telecomunicaciones y nuestras rutinas más básicas, nos retrotrae al paisaje del sabotaje petrolero de los años 2002-2003, donde la oposición de ese momento, los mismos que gestionan una intervención junto a Estados Unidos y Colombia, ejecutaron un estado de sitio paralizando la industria petrolera.
La reacción de la población, atacada psicológicamente durante los últimos años con el fin de estimularla a una guerra civil que posibilite una intervención, ha sido adversa al cálculo del sabotaje. Se ha impuesto la calma, el empleo de reverberos en los edificios y barrios para cocinar, la movilización de los recursos físicos del país para atender las emergencias más apremiantes; pero sobre todo la vocación generalizada del país de no caer en una provocación que busca desembocar en una confrontación civil y armada. La violencia fue derrotada como en 2002-2003, ese paisaje que marca nuestra historia contemporánea hoy ofrece la lección de que tras una prueba de fuego superada, donde la brutalidad del golpe es de impacto masivo, la cohesión del pueblo se reafirma.
Al cierre de esta publicación, Juan Guaidó intenta canalizar el impacto del apagón para "declarar una emergencia extraordinaria" en la Asamblea Nacional, porque según él "llegó el momento de dar el paso", coqueteando con la idea de usar la Constitución para legitimar una intervención. Justamente en esa orientación a modo de cierre del ciclo del sabotaje, puede verse que el fin del apagón intenta fabricar las condiciones de anarquía, caos y ausencia de servicios vitales, para presionar por una "intervención humanitaria" en suelo venezolano, con el beneplácito de la Asamblea Nacional y la "coalición de países" latinoamericanos, prestos a una acción de fuerza, que está armando John Bolton.
Esa presión, sin embargo, es específica y escalonada. Ante la llegada de la misión técnica de la Alta Comisionada de DDHH, el apagón buscará ser canalizado hacia un engorde del expediente de la "crisis humanitaria" en Venezuela, que bien agenciado y promovido en los medios, pueda resultar en un cambio de posturas a nivel de la región, de la misma ONU, del Congreso estadounidense, sobre la "urgencia" de una acción de "socorro humanitario" solicitada por el "gobierno paralelo".
Una maniobra que baja el telón para Guaidó, quien preso de un plan mal concebido y dependiente de la cadena de mando del gabinete de la guerra contra Venezuela en Washington, debe ser sacrificado en función de abrirle a la guerra. Imagen lo suficientemente convincente del sacrificio, es que un política use una palanca del poder del Estado, en este caso la Asamblea Nacional, para legitimar una intervención militar extranjera. Un suicidio acompañado por sectores de la ultra caraqueña, hijos directos de los primeros colonizadores españoles, que claman por que se active la Responsabilidad de Proteger (R2P) que destruyó Libia, Kosovo, Irak, y otras regiones que Estados Unidos ha saqueado para mantener su estatus de potencia.
Pero el apagón debe ser otra lección, y debe obligarnos a mirar en los códigos sociales y hábitos colectivos y de solidaridad que emergieron en 2002-2003, nuestras armas como comunidad histórica y espiritual a disposición para mantener el hilo de vida de la historia patria.

Forbes sugiere que Washington ordenó ciberataque contra Venezuela
Un colaborador de la revista Forbes, Kalev Leetaru, afirmó que "es muy realista" pensar que el gobierno de los Estados Unidos efectivamente lanzó un ataque cibernético contra el complejo hidroeléctrico Guri, lo que ocasionó el apagón.
"La idea de que un Estado extranjero manipule la red eléctrica para forzar un gobierno de transición es muy real", dice el columnista de inteligencia artificial y big data.
Él mismo afirma haber sido el propulsor de la idea, en 2015, de que cada vez los gobiernos incrementarían sus operaciones de ciberguerra, tanto por su cuenta, como fuera arrastrados por las circunstancias de las actuales guerras híbridas, para intentar derrocar otros gobiernos.
"Interrumpir los suministros de energía y agua, perturbar los patrones de tráfico, desacelerar o interferir  el acceso a Internet", causando la caotización de las cotidianidades y hasta de centrales nucleares (si ha de ser el caso), dice Leetaru, "son todos tópicos cada vez más discutidos en la comunidades de seguridad nacional (estadounidense) como tácticas legítimas y legales para socavar a un Estado foráneo".
Por ello, según la publicación, "es muy realista" que la mano de Estados Unidos haya estado en el sabotaje contra el Guri. Añade: "Las operaciones cibernéticas remotas rara vez requieren una presencia en tierra significativa, lo que las convierte en la operación ideal de influencia denegable. Dada la preocupación del gobierno de los Estados Unidos con el gobierno de Venezuela, es probable que Washington ya tenga una presencia profunda dentro de la red nacional de infraestructura del país, lo que hace que sea relativamente sencillo interferir en sus operaciones. La obsoleta infraestructura de Internet y energía del país presenta pocos desafíos formidables para tales operaciones y hace que sea relativamente fácil eliminar cualquier rastro de intervención extranjera".
Explica que este tipo de operaciones contra el Guri son ya de manual en el campo de la ciberguerra: "El corte de energía en la hora pico, asegurando un impacto máximo en la sociedad civil y un montón de imágenes post-apocalípticas mediagénicas, encaja perfectamente en el molde de una operación de influencia tradicional. Que ocurra una interrupción de este tipo en un momento de agitación social de manera que deslegitima al gobierno actual mientras un gobierno "en espera" se presenta como una alternativa eficiente, es en realidad una de las tácticas que se describen en mi informe de 2015.
Aunque el autor no quiera afirmar que efectivamente hubo un ciberataque estadoundiense contra Venezuela, de razones suficientes para creer que de hecho fue así: "Una planta de energía que se apaga debido a un equipo defectuoso o una falla en la línea de transmisión sobrecargada es más probable que se atribuya a una subinversión que a un ciberataque extranjero. Una línea eléctrica fallida que provoque un incendio forestal masivo se descartaría como un mantenimiento preventivo deficiente en lugar de un sabotaje extranjero deliberado".
Así, Forbes sugiere que la ciberguerra es la forma ideal de hacer golpear sin generar costos políticos, trasladando culpas de las interrupciones de la cotidianidad al gobierno atacado por Estados Unidos.

jueves, 7 de marzo de 2019

EL 8 DE MARZO DE 1917 EN RUSIA

EL MITO DEL GULAG

viernes, 1 de marzo de 2019

Manual para privatizar los servicios públicos, 6 pasos para la exclusión social

Jesús García Pedrajas
El proceso de desmontaje de un servicio público suele ser largo pero termina siendo más sencillo de lo que parecía inicialmente, basta con un poco de tiempo y dedicación, y con seguir fielmente los manuales al uso. La práctica ha llevado a la perfección y la resistencia al proceso parece bastante disminuida en una sociedad civil como la nuestra, desarmada moralmente y sin la necesaria conciencia de clase. En esta sociedad sólo puedes pertenecer a una de las dos clases existentes: los que pagan y los que disfrutan. Las dificultades que el poder político y económico puede prever antes de empezar se suelen ver minimizadas por la escasa o nula resistencia que al final ofrecemos.
Y esos manuales indican claramente las fases que deben seguirse para el completo éxito de la misión, porque de eso se trata en el fondo, de una misión, con un fin determinado y con unos objetivos intermedios claros, que se pueden medir y, por supuesto, con una posibilidad real de ser alcanzados. Dichas fases se pueden resumir más o menos de esta manera....clic para leer los seis pasos