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martes, 18 de agosto de 2020

sábado, 15 de febrero de 2020

A tres meses de la masacre de Sacaba

domingo, 17 de marzo de 2019

Sabotaje eléctrico explicado por el hacker de la NSA Edward Snowden

lunes, 11 de marzo de 2019

Expertos denuncian sabotaje al sistema eléctrico venezolano

Misión Verdad
Entre la tarde del 8 de marzo y la madrugada del 10, Venezuela fue víctima de un nuevo ataque de sabotaje, el mayor en su historia republicana, esta vez a la central hidroeléctrica del Guri, que dejó sin electricidad a por lo menos un 80% de la población, con el objetivo de socavar todo intento por parte del Gobierno venezolano de lograr la estabilización de la economía y frenar el cuadro insurreccional que Estados Unidos y sus delfines como Juan Guaidó intentan culminar exitosamente en el país.
1. La preparación del shock. Previo al sabotaje que estremeció al conjunto del Sistema Eléctrico Nacional, dejando sin luz a gran parte del país durante los últimos dos días, varios movimientos y pronunciamientos anunciaban que recurrirían a una acción de fuerza bruta.
El retorno falsamente épico de Guaidó duró menos de lo esperado en cartelera, ante la llegada del "presidente interino" no hubo deserciones críticas en la FANB que mezcladas con una revuelta social generalizada lo instalara en Miraflores para ejercer el poder. Ese round de recuperación (su gloriosa llegada a Maiquetía), tras la derrota del 23 de febrero, día en que dio por sentado el ingreso de la "ayuda humanitaria", no surtió efecto más allá del frenesí temporal de los medios. En consecuencia, Guaidó volvió al incómodo punto de partida de hace dos meses. Desgastado por la derrota del 23 de febrero y sin acciones concretas de mando presidencial que lo catapulten a lo interno, la orquestación de las siguientes operaciones correría a totalidad por cuenta de Estados Unidos.
Un excitado como de costumbre Marco Rubio, anunciaba horas antes del apagón que los "Venezolanos vivirán la más severa escasez de alimentos y gasolina", dejando ver que tenía conocimiento de que algún tipo de shock se suscitaría en las próximas horas. Por su parte, el gobierno ruso emitió un comunicado alertando que "Estados Unidos está elaborando un plan de respaldo que trata de introducir en Venezuela grupos armados ilegales entrenados con el fin de llevar a cabo sabotajes y actividades subversivas". La guerra sucia en curso fue alertada por ambos bandos del conflicto geopolítico sobre Venezuela.
La profecía autocumplida de Rubio se hizo realidad en un apagón generalizado que tuvo un impacto ampliado en la red bancaria, de telecomunicaciones y de servicios públicos vitales del país (hospitales, provisión de agua, transporte, etc.), obstaculizando de forma prolongada su funcionamiento y paralizando las actividades rutinarias de la población. En resumen, un ataque encubierto al centro de gravitación del sistema eléctrico venezolano, planificado para agudizar el malestar social y económico, reflotar la narrativa de "crisis humanitaria" y "Estado fallido", con la cual esperan reactivar el alicaído liderazgo de Guaidó.
Pero esta tendencia de apelar a las opciones antipolíticas y de guerra no convencional cuando los recursos políticos no dan resultados, no es nueva ni reciente (basta recordar los ataques eléctricos continuados cuando las revoluciones de color de 2014 y 2017 entraron en reflujo). A su modo Bloomberg lo insinuó en su último reportaje. El desgaste de Guaidó, su incapacidad para encabezar un proceso de transición más o menos serio, despeja el terreno para que los ataques como los del Guri, la violencia armada, la guerra irregular al estilo Contra nicaragüense, se conviertan en alternativas "legítimas" y "urgentes" para confrontar al chavismo. De esas formas de guerra tiene amplio conocimiento el delegado de Trump hacia Venezuela, Elliott Abrams, el papá de la guerra mercenaria contra Nicaragua en los 80.
2. Embargo y sanciones: las armas de destrucción masiva. A las vulnerabilidades históricas de un sistema eléctrico dependiente de los ingresos de la renta petrolera, se ha sumado una feroz política de sanciones financieras que ha mermado la capacidad de inversión pública en ramas estratégicas del Estado. Se contabilizan en 30 mil millones de dólares el dinero venezolano embargado por Estados Unidos, que utilizando como herramienta el "gobierno paralelo" de Guaidó, ha dejado al país sin recursos líquidos para atender las dificultades que estimulan las sanciones. Mientras tanto, Guaidó usa el dinero embargado, según él, para cancelar opacamente algunos intereses de la deuda externa.
El sistema eléctrico nacional ha estado bajo ataque por una mezcla explosiva entre desinversión potenciada por el bloqueo financiero, pérdida de personal técnico especializado por la depreciación del salario y operaciones de sabotaje sistemático, las últimas puestas siempre en vigor cuando la ofensiva política la recupera el chavismo. Razón tenía Chris Floyd, autor del libro The Empire Burlesque en designar las sanciones financieras como un "holocausto": el empleo de esta arma de destrucción masiva en países como Irak, Irán y Siria, da cuenta de que el daño a la infraestructura crítica es similar a una intensa campaña de bombardeos con misiles crucero.
En tal sentido, el apagón es una extensión del embargo contra Venezuela, de la política estadounidense de restringir importaciones, bloquear cuentas y obstaculizar el acceso a dinero líquido en el mercado financiero internacional y en su propio mercado petrolero, prohibiendo el pago de las exportaciones a Venezuela. El apagón también es una metáfora del estado de sitio en el cual se mantiene al país y cómo el bloqueo financiero, que obstaculiza el uso de dinero para recuperar un ya debilitado sistema eléctrico nacional que sostiene la actividad petrolera y económica del país, es el sustituto de las armas bélicas.
3. La modalidad del golpe cibernético y crimen de lesa humanidad. En un primer momento, y así lo haría saber Guaidó con su llamado a un "paro nacional" el pasado martes frente a algunos sindicatos de la administración pública, una acción de fuerza vendría a precipitar esa parálisis anunciada. La modalidad de fabricar una situación de colapso, como cuando la plataforma de pagos Credicard, en 2016, anuló su sistema para interrumpir todas las actividades comerciales y económicas del país, esta vez fue ejecutada ampliando su radio de afectación.
Y es que la carga de estrés y descontento que se busca inducir en la población, a modo de combustible para estimular una situación de anarquía generalizada, que de alguna manera pudiera ser canalizada en protestas violentas a favor de Guaidó, indica que la estrategia de caos (mediante sabotaje cibernético y artesanal focalizado hacia infraestructuras críticas que hacen funcionar al país) es utilizada como herramienta de shock masivo con el objetivo de desgastar a la población. La operación no es solo de guerra eléctrica, pues sus consecuencias cubren todas las actividades rutinarias de la sociedad venezolana, a la cual se le obstaculiza el acceso a los alimentos, al servicio hospitalario y a las comunicaciones básicas.  Los focos violentos que buscaron prender se extinguieron rápido ante un clima de agotamiento colectivo que esperaba la llegada de la electricidad.
Un crimen de lesa humanidad visto a la luz del Estatuto de Roma y de la legislación internacional, en tanto se busca la destrucción física de un grupo poblacional utilizando como armas de guerra los elementos básicos de su subsistencia.
Marco Rubio y Mike Pompeo reaccionaron de forma jocosa ante el apagón imprimiéndole una carga de humillación y sadismo que refleja con exactitud las motivaciones y la estrategia de fondo del golpe contra Venezuela: a medida que el "plan Guaidó" falla en sus objetivos de alcanzar la fractura de la FANB que deponga a Maduro, la población civil (sin discriminación ideológica) asciende a víctima de primer orden de las continuas agresiones militares encubiertas que encabeza Estados Unidos.
Este golpe cibernético contra el sistema eléctrico nacional implica una agresión militar de facto, una extensión de la ocurrida en la frontera colombo-venezolana el 23 de febrero.
4. No es un fin en sí mismo: condiciones para la guerra irregular. Desde el regreso de Guaidó su proyección en medios se ha vuelto marginal. Esta premeditada reducción de su visibilidad, contrasta con el peso cada vez mayor que tiene en cuanto a la orientación del cambio de régimen el Comando Sur, John Bolton, Marco Rubio y Mike Pompeo. En tal sentido, los efectos nocivos del apagón encajan a la perfección con la narrativa de "crisis humanitaria", bajo la cual el Comando Sur y la ultra derecha venezolana, desde 2016, movilizan la "urgencia" de activar un dispositivo de "intervención humanitaria" que neutralice la prohibición del Congreso estadounidense, del Consejo de Seguridad de la ONU y del consenso pragmático por la no intervención que se ha gestado en Latinoamérica.
Sin embargo, el apagón como tal no es un fin en sí mismo. En un nivel operativo, pareciera más bien, sobre todo por el blackout que generó la interrupción del sistema eléctrico, que se trata de una maniobra para agudizar las vulnerabilidades del país y medir la capacidad de respuesta militar de los sistemas defensivos de la República de cara a una acción militar irregular y mercenaria, que aprovecharía el contexto de bloqueo informativo para encubrir incursiones armadas, su mapa operacional y a los responsables directos en el terreno.
Por ende, a nivel del teatro de operaciones de la guerra contra Venezuela, el apagón se traduce en la generación de un panorama difuso y de confusión que favorecería la ejecución de operaciones de bandera falsa, incursiones paramilitares y otras acciones violentas que precipiten un estado de conmoción generalizado, que pueda ser presentado como el hecho desencadenante de una intervención militar preventiva, sea para "estabilizar al país por la crisis humanitaria" o para "salvar a los venezolanos de una situación de Estado fallido" en "crisis humanitaria". En ese marco narrativo, Julio Borges, Antonio Ledezma, Juan Guaidó y el gabinete de la guerra contra Venezuela en Washington, se dan la mano y trabajan en conjunto amparados bajo la doctrina del caos controlado de factura estadounidense.
Con el apagón buscan darle concreción física a la "crisis humanitaria", ya no sólo a nivel propagandístico, sino aprovechando las bajas humanas y complicaciones de distinto orden que ha generado la operación de sabotaje.
5. Características de la agresión. Esta vez no hubo un ataque a subestaciones o a líneas de transmisión eléctrica, como se había ensayado en distintas ocasiones, según manuales de sabotaje de la CIA contra la Nicaragua sandinista de los 80, ya desclasificados.
Cabe acotar que el software usado (llamado Scada) en el Sistema de Control Automatizado (SCA) que operativiza el funcionamiento de los motores es el creado por la empresa ABB, que desde hace años no trabaja en el país. Esta empresa ABB, que en Venezuela trabajó como Consorcio Trilateral ABB (ABB Venezuela, ABB Canadá, ABB Suiza), diseñó un proyecto de modernización del Guri a finales de la década pasada, durante el gobierno de Hugo Chávez, en el que describe a profundidad tanto el sistema atacado como la organización básica del Guri.
El analista geopolítico Vladimir Adrianza Salas, en entrevista con TeleSur, relaciona el ataque con el consorcio. Explicó que el embalse del Guri "requiere un sistema de control que técnicamente se llama 'sistema scada', el cual no es otra cosa que un sistema de supervisión, control y requisición de datos que permite, desde la perspectiva informática, controlar todos los elementos de generación de energía. Si saboteas esto, saboteas el funcionamiento. Pero para sabotear esto necesitas dos cosas: o debes tener acceso desde afuera o debes tener complicidad interna para modificar los procesos".
Precedentes de este tipo se encuentran en países atacados o presionados directamente por Estados Unidos, como Irak y el Líbano, donde los apagones han sido sistemáticos y de forma consecutiva, uno tras otro durante decenas de horas. Las "réplicas" en la interrupción del suministro de energía responderían a estas secuencias de ofensivas que ya han sido experimentadas en otros contextos de guerra asimétrica e irregular.
La creación de ejércitos de hackers y de materiales de ciberguerra por parte de la CIA y la NSA ha sido documentado por esta tribuna: reseñamos un documental en el que explicaba el origen del virus Stuxnet, por el que se debe señalar los pasillos de estas agencias de inteligencia estadounidenses. Aquel instrumento de ciberataque tuvo como objetivo tanto el sabotaje en las instalaciones de investigación nuclear en Irán como el fin de instalar un cuadro circunstancial que pudiera concluir en un ataque a la red nacional automatizada iraní de electricidad (sistema análogo al del Guri), en caso de guerra declarada entre Washington y la República Islámica.
El presidente Nicolás Maduro, en horas de la tarde noche del 9 de marzo, aseguró que este el más grande ataque contra Venezuela en los últimos 200 años republicanos, luego de que se extendiera, de manera intermitente, el ataque al sistema eléctrico nacional a las 60 horas.
6. Frenar las tendencias de recuperación. El apagón ocurre en medio de tendencias en la recuperación a distinta escalas, a nivel económico, una baja de los precios en alimentos sensibles ha reducido la crispación de principios de año, mientras que a nivel financiero la reestructuración del mercado cambiario ha logrado contener una de las variables de la inflación inducida: el aumento del precio de las divisas en el mercado negro. Estas tendencias han favorecido a la estabilidad política del país, en medio de agresiones no convencionales y amenazas de intervención militar, quitándole a Guaidó no sólo poder de convocatoria, sino capacidad de maniobra para capitalizar el malestar generalizado provocado por las sanciones.
Así, el apagón busca frenar estas tendencias de recuperación social, política y económica, agravando mediante un boicot generalizado los medios de pago, el acceso a los alimentos y a los hospitales y el desenvolvimiento normal de la sociedad venezolana. De igual forma, la agresividad del ataque tiene como objetivo debilitar la producción petrolera e industrial del país.
7. La conciencia del país (recordar 2002-2003) y el pulseo de la intervención. Así como en 2002, la población venezolana ha vivido una prueba de fuego generalizada. Una operación de sabotaje dirigida a precipitar un caos generalizado, que ponga en riesgo la salud y la alimentación de la gente, la actividad económica del país, sus telecomunicaciones y nuestras rutinas más básicas, nos retrotrae al paisaje del sabotaje petrolero de los años 2002-2003, donde la oposición de ese momento, los mismos que gestionan una intervención junto a Estados Unidos y Colombia, ejecutaron un estado de sitio paralizando la industria petrolera.
La reacción de la población, atacada psicológicamente durante los últimos años con el fin de estimularla a una guerra civil que posibilite una intervención, ha sido adversa al cálculo del sabotaje. Se ha impuesto la calma, el empleo de reverberos en los edificios y barrios para cocinar, la movilización de los recursos físicos del país para atender las emergencias más apremiantes; pero sobre todo la vocación generalizada del país de no caer en una provocación que busca desembocar en una confrontación civil y armada. La violencia fue derrotada como en 2002-2003, ese paisaje que marca nuestra historia contemporánea hoy ofrece la lección de que tras una prueba de fuego superada, donde la brutalidad del golpe es de impacto masivo, la cohesión del pueblo se reafirma.
Al cierre de esta publicación, Juan Guaidó intenta canalizar el impacto del apagón para "declarar una emergencia extraordinaria" en la Asamblea Nacional, porque según él "llegó el momento de dar el paso", coqueteando con la idea de usar la Constitución para legitimar una intervención. Justamente en esa orientación a modo de cierre del ciclo del sabotaje, puede verse que el fin del apagón intenta fabricar las condiciones de anarquía, caos y ausencia de servicios vitales, para presionar por una "intervención humanitaria" en suelo venezolano, con el beneplácito de la Asamblea Nacional y la "coalición de países" latinoamericanos, prestos a una acción de fuerza, que está armando John Bolton.
Esa presión, sin embargo, es específica y escalonada. Ante la llegada de la misión técnica de la Alta Comisionada de DDHH, el apagón buscará ser canalizado hacia un engorde del expediente de la "crisis humanitaria" en Venezuela, que bien agenciado y promovido en los medios, pueda resultar en un cambio de posturas a nivel de la región, de la misma ONU, del Congreso estadounidense, sobre la "urgencia" de una acción de "socorro humanitario" solicitada por el "gobierno paralelo".
Una maniobra que baja el telón para Guaidó, quien preso de un plan mal concebido y dependiente de la cadena de mando del gabinete de la guerra contra Venezuela en Washington, debe ser sacrificado en función de abrirle a la guerra. Imagen lo suficientemente convincente del sacrificio, es que un política use una palanca del poder del Estado, en este caso la Asamblea Nacional, para legitimar una intervención militar extranjera. Un suicidio acompañado por sectores de la ultra caraqueña, hijos directos de los primeros colonizadores españoles, que claman por que se active la Responsabilidad de Proteger (R2P) que destruyó Libia, Kosovo, Irak, y otras regiones que Estados Unidos ha saqueado para mantener su estatus de potencia.
Pero el apagón debe ser otra lección, y debe obligarnos a mirar en los códigos sociales y hábitos colectivos y de solidaridad que emergieron en 2002-2003, nuestras armas como comunidad histórica y espiritual a disposición para mantener el hilo de vida de la historia patria.

Forbes sugiere que Washington ordenó ciberataque contra Venezuela
Un colaborador de la revista Forbes, Kalev Leetaru, afirmó que "es muy realista" pensar que el gobierno de los Estados Unidos efectivamente lanzó un ataque cibernético contra el complejo hidroeléctrico Guri, lo que ocasionó el apagón.
"La idea de que un Estado extranjero manipule la red eléctrica para forzar un gobierno de transición es muy real", dice el columnista de inteligencia artificial y big data.
Él mismo afirma haber sido el propulsor de la idea, en 2015, de que cada vez los gobiernos incrementarían sus operaciones de ciberguerra, tanto por su cuenta, como fuera arrastrados por las circunstancias de las actuales guerras híbridas, para intentar derrocar otros gobiernos.
"Interrumpir los suministros de energía y agua, perturbar los patrones de tráfico, desacelerar o interferir  el acceso a Internet", causando la caotización de las cotidianidades y hasta de centrales nucleares (si ha de ser el caso), dice Leetaru, "son todos tópicos cada vez más discutidos en la comunidades de seguridad nacional (estadounidense) como tácticas legítimas y legales para socavar a un Estado foráneo".
Por ello, según la publicación, "es muy realista" que la mano de Estados Unidos haya estado en el sabotaje contra el Guri. Añade: "Las operaciones cibernéticas remotas rara vez requieren una presencia en tierra significativa, lo que las convierte en la operación ideal de influencia denegable. Dada la preocupación del gobierno de los Estados Unidos con el gobierno de Venezuela, es probable que Washington ya tenga una presencia profunda dentro de la red nacional de infraestructura del país, lo que hace que sea relativamente sencillo interferir en sus operaciones. La obsoleta infraestructura de Internet y energía del país presenta pocos desafíos formidables para tales operaciones y hace que sea relativamente fácil eliminar cualquier rastro de intervención extranjera".
Explica que este tipo de operaciones contra el Guri son ya de manual en el campo de la ciberguerra: "El corte de energía en la hora pico, asegurando un impacto máximo en la sociedad civil y un montón de imágenes post-apocalípticas mediagénicas, encaja perfectamente en el molde de una operación de influencia tradicional. Que ocurra una interrupción de este tipo en un momento de agitación social de manera que deslegitima al gobierno actual mientras un gobierno "en espera" se presenta como una alternativa eficiente, es en realidad una de las tácticas que se describen en mi informe de 2015.
Aunque el autor no quiera afirmar que efectivamente hubo un ciberataque estadoundiense contra Venezuela, de razones suficientes para creer que de hecho fue así: "Una planta de energía que se apaga debido a un equipo defectuoso o una falla en la línea de transmisión sobrecargada es más probable que se atribuya a una subinversión que a un ciberataque extranjero. Una línea eléctrica fallida que provoque un incendio forestal masivo se descartaría como un mantenimiento preventivo deficiente en lugar de un sabotaje extranjero deliberado".
Así, Forbes sugiere que la ciberguerra es la forma ideal de hacer golpear sin generar costos políticos, trasladando culpas de las interrupciones de la cotidianidad al gobierno atacado por Estados Unidos.

jueves, 28 de febrero de 2019

domingo, 15 de abril de 2018

Nunca el imperio había mentido tanto


Las ridículas y pedantes amenazas de su Gran Jefe, como supuesto defensor de la democracia, son vistas como las de un demente que al amedrentar al mundo con su inmenso poderío, a nadie convence con sus desplantes y mentiras. Preocupan sus declaraciones y decisiones por la ferocidad insana que expresan, y que puede terminar en un holocausto, que él mismo viviría, en sus últimos momentos, y haría vivir a los suyos y al país en que gobierna.

El problema es aún más grave porque Mr. Trump, con su amenazadora cólera de Zeus tronante, es sólo una expresión de la crisis y ceguera que padecen las clases dominantes de su imperio, y de otros que en una ofensiva mundial lo apoyan, combinando su silencio cómplice con sus medios de comunicación masiva, en un concierto de intereses y codicias comunes.

Las potencias dominantes y los distintos apoyos financieros, miliares, políticos y mediáticos de que se sirven, por lo general dejan a un lado sus distintos estilos de dominación y acumulación y arremeten en función del poderío de sus dueños y señores, y de los intereses que unos y otros pretenden defender como valores respetables y de los que cada vez se burlan más como: ¨la democracia¨, “los derechos del hombre”, y el “estilo de vida” civilizado, honorable y eficiente.

En el caso de Estados Unidos, los “intereses y valores” que realmente mueven a los señores de las grandes corporaciones, los llevan a apoyar, en sus zonas de influencia y en las regiones que dominan, ---para el caso en América Latina y el Caribe--, a gobiernos golpistas, hoy encabezados por los nuevos ricos multimillonarios, como Temer en Brasil y Macri en la Argentina, mientras erosionan el poder de los gobiernos y movimientos de tendencia socialista, nacionalista o moderadamente patriótica, a los que debilitan con variadas medidas de represión, de corrupción, de cooptación, de presión y desestabilización, como lo han hecho contra la propia Cuba invicta, y contra la cada vez más contradictoria Bolivia, y la ya muy deshecha Nicaragua, o el ya traicionado Ecuador.

Es más, como muchos de los triunfos de pasadas revoluciones y rebeliones o movimientos progresistas han sufrido, con el tiempo, crecientes contradicciones, en todos ellos y en las recientes luchas y victorias democráticas y sociales, impulsan políticas que hacen caer a los países víctimas en una incesante desestructuración, desintegración, desorganización. Para eso se sirven –con muchos otros recursos-- de las crecientes contradicciones en que caen los regímenes de antiguas revoluciones como la mexicana, o de los gobiernos populistas y sus sucesores, como los de Brasil y Argentina. A todos  les aplican medidas de efectos directos e indirectos que, al impulsar la cultura de la negociación y de la globalización neoliberal privatizadora del Estado, han promovido en grande, de un lado, la cultura del individualismo, del enriquecimiento multimillonario y de la macro-corrupción, y de otro, el desmantelamiento del Estado-Nación, o de sus poderes, sus empresas y recursos estatales y nacionales, así como la pérdida de sentido del “interés general” y el “bien común” en los partidos políticos.

Descartadas ideologías y programas en las luchas políticas, con alternativas que tengan alguna posibilidad de cumplirse, ya sea en lo social o en lo nacional, los proyectos de futuro se limitan a ofrecer dizque dar término a la corrupción o al narcoterrorismo sin explicar cómo lo harán. Partidos y políticos profesionales del gobierno en turno y de la oposición, ni siquiera defienden un programa político que impida el despojo de los recursos de la nación, o incluso uno moderadamente patriótico, que se proponga defender la educación pública de las ciencias, las técnicas y las humanidades a todos los niveles, y capaz por su política financiera y económica de proporcionar empleo y seguridad social a los egresados por brillantes que sean. Es más, ningún partido político presenta y defiende un programa  de control monetario y productivo o de servicios o que proponga las  medidas necesarias para dar fin al terror, y al sistemático despojo del suelo y el subsuelo  de la nación con el consiguiente desempleo de inteligencias y brazos,  causa fundamental de las crecientes emigraciones de campesinos ya despojados de sus fuentes de vida y de trabajo por las grandes corporaciones agrícolas, mineras, industriales que mediante los sicarios imponen el terror y el narcotráfico, los dejan sin seguridad alguna,  sin territorio ni tierra, sin agua, alimentación, salud…

Así, mientras ningún partido o movimiento institucional defiende un programa coherente que permita salir de tan grave situación, surge un creciente rechazo a los emigrantes que intentan refugiarse en los países sede de las corporaciones y del poder imperial. Desestructurados lo países en desarrollo –así sea este desigual— de hecho los partidos ya no tienen nada que ofrecer, y que puedan cumplir si ofrecen.  Su papel en la democracia simulada, neoliberal y globalizadora, rapaz--es obtener puestos pagados de elección “popular” cuyos agraciados hagan negocios con la venta de los bienes que el Estado aún conserva-, a sabiendas de que si llegan a ser acusados de corrupción nada les pasará, y si llegan a ser denunciados nadie los enjuiciará, y si son sancionados, nadie los perseguirá, y si los persiguen nadie los encontrará. Todo eso ocurre, porque de principio a fin y de arriba abajo, corrupción y capitalismo tardío forman parte del actual sistema global y de su funcionamiento como política de la acumulación por despojo y de explotación de los recursos humanos y naturales con las tecnologías más avanzadas y la mano de obra más mal pagada, cuando no esclavizada, o tributaria y ya despojada de sus antiguos recursos por lo sicarios del gran capital y de los gobiernos aliados subordinados.

Como los beneficios de acción formal y legal caben en el orden de los delitos, para sus beneficiados principales del centro y la periferia los grandes bancos, que dominan el sistema, han establecido sus propias redes de “paraísos fiscales” que de paso sirven para no pagar impuestos al fisco y para esconder los miles de millones hurtados con un efecto conocido por el que viejos y nuevos multimillonarios  y se enriquecen más y más  con todo tipo de alianzas  y apoyos de las corporaciones y bancos, hechos con los que se convierten más y más en estados tributarios que con un lenguaje engañoso corresponden a crecientes tasas de interés por las crecientes e impagables deudas. Todo eso ocurre en una recolonización financiera que cuenta a más de las empresas calificadoras como “Moodys” y con las redes de “bancos vampiros”, dependientes ocultos de la gran banca o de pequeños Shylock piadosos.

Esos y muchos otros rasgos de dominación y acumulación son los que caracterizan al sistema, y los que éste sigue defendiendo, con el aberrante pretexto de que corresponden a las más novedosas y eficaces políticas científicas y a la lucha por la democracia y la libertad, argumentos con los que atacan en una guerra integral, formal a informal, pacífica y violenta a todos los movimientos y  países que atentan contra sus “valores e intereses” entre los países de los que han decidido hacer víctima “privilegiada”  a l  actual gobierno de Venezuela.

El gobierno de Estados Unidos –con el apoyo de las grandes potencias de Occidente- lanza hoy la más feroz ofensiva contra el pequeño y valeroso país de Venezuela, a cuyo patriótico, rebelde y democrático gobierno acusa con indignación y saña de oprimir y hambrear a su pueblo, cuando en realidad es un país que con su gobierno y la inmensa mayoría de su pueblo, está plenamente identificado con una de las más grandes luchas liberadoras de nuestro tiempo.

En  ofensiva integral y creciente el gobierno de Estados Unidos y el complejo empresarial, militar, político y mediático de que aquél forma parte, muestran la misma saña que, desde 1959,  han mostrado contra la  revolución cubana, en  que hoy mismo no sólo esperan que la situación les sea más favorable con el creciente peso que el mercado negro adquiere,  y con la eliminación  de sus necesarios proveedores de combustibles, que de seguir recibiendo puedan permitir a Cuba  pasar nuevamente a un mayor desarrollo igualitario. Fomentan y toleran, por eso, el creciente mercado negro, y crean ellos mismos, misteriosos e improbados ataques con “sonidos criminales” que hacen víctima a buena parte del personal de la embajada Norteamérica, y a nadie más de los alrededores. Con semejante engaño pretenden renovar el miedo a la vecina “dictadura comunista” con la que “es imposible tener buenas relaciones cabales”.

Paradójicamente –como ya ocurrió en la larga historia del proceso revolucionario en Cuba — hoy, frente al sostenido y creciente ataque contra Venezuela, ni el  propio pueblo venezolano,  ni el poderoso imperio que con sus incontables engaños dice hacer  “todo lo posible por salvar al pueblo venezolano de una nueva y feroz dictadura”; ni el imperio ni el pueblo empobrecido y rebelde logran derrocar al “criminal e inepto gobierno”…, por lo que el imperio se ve obligado a añadir otro gran engaño,  sosteniendo  que la situación política de Venezuela representa sobre todo “un gran peligro  para la seguridad nacional de Estados Unidos”.

Si semejante argumentación de la gran potencia no es del todo nueva, pues si antes decía defenderse del proyecto “comunista”, hoy es francamente ridícula cuando en la mayor parte del mundo reina el capitalismo, y el gobierno de Venezuela está muy lejos de constituir un peligro para la seguridad de Estados Unidos por oprimir bárbaramente –según lo acusan-- a su propio pueblo. En realidad es obvio que el superpoder imperial esconde algo más bajo la supuesta defensa del pueblo de Venezuela para librarlo de un gobierno inepto, represivo y corrompido, y para dizque contribuir a que en el país se instale otro gobierno, que sí respete la  democracia y la libertad del pueblo venezolano, tal y como la entiende el imperio por ejemplo en los casos de Brasil y Argentina donde recientemente, con los tristemente famosos “golpes blandos” “triunfe la democracia” al poner en la silla presidencial a un Temer en Brasil y en Argentina a un Macri, dos connotados millonarios  que han adquirido su inmenso haber en formas ilegales comprobadas.

Lo extraño es que semejantes argumentos contra Temer y Macri, en el caso de Venezuela, han logrado  un silencio cómplice y un gran  apoyo entre las grandes potencias del  Mundo Occidental, de sus gobiernos y de sus medios de comunicación masiva, que en uniforme versión de la  “realidad ” hoy, más que ayer,  obedecen a una subsidiada acometida informática favorable a quienes con millones de dólares subsidian a los “medios”, y que por tener los mismos intereses que el gobierno de Estados Unidos se suman a la lucha contra “el bárbaro, cruel e inepto… gobierno de Venezuela”.

La denuncia de la “barbarie” y de “las barbaridades” del gobierno venezolano contra su propio pueblo, muestran una extraña coincidencia con los argumentos del Gobierno en turno norteamericano y, de hecho, corresponden a  una bien coordinada campaña apoyada, tanto en diarias imágenes fotográficas y fílmicas de valientes aficionados, como en fotos y películas profesionales de los grandes canales de televisión, a las que se añaden   análisis críticos respetables publicados en las páginas editoriales de los grandes diarios del mundo, y comentarios y noticias que los “pintan como son” en  numerosas y no menos globales “redes sociales” y hasta en los apoyos que el gobierno de Estados Unidos recibe en amplios círculos de sus dependencias, así como en los foros económicos y políticos que defienden “los derechos del hombre”, apoyos que se acompañan de cierta admiración y  elogio a quienes han realizad  un “golpe blando” que a manera de “impeachement” estaban hasta hace poco por dar en Venezuela…cuando, para el desagrado mayúsculo de los apátridas sufrieron una gran e inesperada derrota  cuando el gobierno venezolano, tan criticado por inepto y autoritario, convocó a elecciones generales para la instauración de un nuevo Congreso Constituyente  que de veras represente al pueblo, y realice elecciones en las que la mafia, supuestamente “democrática” se niega a participar, con ridículos pretextos de perdedora, y a sabiendas de que sólo lograría mostrar en ellas contar con una  inmensa minoría e impopularidad ciudadana.

Y aquí es el momento de aclarar qué otras medidas han montado el imperio, y las fuerzas oligárquicas empresariales locales y de los países vecinos, como Colombia, Brasil y la pequeña colonia que conserva Holanda,  todas destinadas a desestabilizar y derrocar, al gobierno “enemigo de la Civilización”,  de “la Democracia”, de los “Derechos del Hombre” y de “la seguridad de Estados Unidos” A esa aclaración será necesario añadir otras más, que el imperialismo ha empleado en intervenciones anteriores, especialmente  una que parece haber perfeccionado con el auxilio de las tecno-ciencias de la complejidad y de la comunicación, que para el caso corresponden a la construcción mentirosa de hechos  que comprueban las acusaciones hechas y otras nuevas  mentiras en que aparezca el  ineficaz gobierno y sus instituciones  como lo que no son. También se hace necesario descubrir cómo no se trata sólo de lanzar engaños y mentiras sino de “sembrar pruebas de la punible, cruel e inescrupulosa política” que cae en derecho penal, y den lugar a un procesamiento humanitario y judicial por jueces y tribunales que las grandes y humanitarias potencias integran y dominan, y que ahora es más conocido cuando los tribunales del imperio y sus aliados juzgan a los gobiernos de las naciones recolonizadas.

A la síntesis de esos hechos habrá que añadir también otra circunstancia significativa, y es que tamaña mentira  no es sólo es achacable al gobierno de Trump y de las oligarquías criollas, sino que por lo menos empezó durante  el gobierno neoliberal y globalizador  del presidente Barack Obama,  lo que nos obliga a repetir estos hechos para no seguir extendiendo  la creencia de que se trata de la política de un presidente mentalmente insano, sino de una medida acostumbrada por el imperio falsamente atribuida al gobierno de un paciente mental metropolitano,  y cuando en realidad es una más de las tradicionales y renovadas intervenciones del imperio y  sus aliados y subordinados locales y regionales.

Pero incluso hasta aquí no habremos logrado hacer la síntesis de la mayor  mentira del mundo, si no aclaramos qué otra gran razón se esconde bajo la “noble lucha”, pero para preguntarnos: ¿Por qué tan grandes batallas y tan poderosas fuerzas, con tamañas técnicas y políticas antiguas y modernas ahora renovadas y enriquecidas con las nuevas ciencias y tecnociencias no han logrado derrocar al supuesto gobierno dictatorial y bárbaro de Venezuela, que destruye, desgobierna, empobrece y hambrea a su propio país? ¿Por qué?

En un análisis mínimo de los intentos de derrocar al actual gobierno de Venezuela pueden destacarse además algunas de las múltiples razones y políticas por las que la resistencia venezolana ha triunfado y seguirá triunfando.

La exponencial capacidad de resistencia comenzó desde que el comandante Chávez mostró, en las palabras y los hechos, que la revolución venezolana tiene un carácter antiimperialista y anticapitalista y que se debía y podía organizar una nueva fuerza apoyada por el ejército bolivariano venezolano y a cargo de un creciente sistema de poder basado en la estructuración de comunas y de redes de comunas, sus consejos y comisiones promotoras y coordinadoras.

En Venezuela se ha construido ya una resistencia invencible, que el presidente Chávez formuló y su sucesor Nicolás Maduro continúa, enriquece apoya y explica, tanto en cada uno de sus actos de gobierno como en sus discursos y entrevistas. En todos ellos aparece con  fuerza la coincidencia que sus palabras tienen, tanto en los hechos como en la estructuración de “la realidad ética”  de que el general Hugo  Chávez Frías fue precursor con un nuevo  proyecto de  revolución, no sólo venezolana sino bolivariana, ni sólo original por el hecho de que fue  apoyada desde el principio y hasta ahora con éxito y creciente poder, tras el fallido intento de golpe de unos militares traidores dominados y encarcelados por su propio congruente  ejército apoyado por una inmensa multitud de los pueblos que bajaron de los cerros circundantes de Caracas para liberarlo y protegerlo, convencidos de que era el más valioso  defensor del pueblo con los del propio pueblo. Chávez pudo continuar así con más fuerza, firmeza y apoyo un camino que, entre variaciones concretas, tiene y tendrá una efectividad universal con aquellos ejércitos que se unan por convicción ética y política a los empobrecidos pueblos del mundo.

Pueblos y ejércitos que hagan suyo el interés general podrán construir y construirán otro mundo sin duda posible, en que la organización de la vida y el trabajo sean capaces de alcanzar la práctica concreta de la libertad, de la justicia y de una genuina democracia estructurada como poder de los ciudadanos, en todo diferente a la que deja fuera y hasta sin el derecho formal de ser considerados como ciudadanos a  los pobres de la tierra, siervos, medieros o asalariados y otros que siendo “desparecidos” en creciente número han sido reducidos a la esclavitud .

Si en las alternativas al mundo actual, el movimiento del 26 de julio en Cuba y el del EZLN en México han abierto caminos de vida, libertad, justicia y democracia que son referente universal, a ellos  se añade hoy el que en Venezuela inició el general revolucionario Hugo Chávez Frías no sólo al expresar formas éticas e ideológicas de las  que Nicolás Maduro es fiel e intachable heredero; sino de formaciones  de lucha en que  la moral se fundamenta o practica con la estructuración en los hechos y va mucho más allá de las palabras sobre una sociedad “libre”, “democrática” y “socialista”. Va de las palabras a los hechos.

Así cuando queremos aclarar por qué no ha logrado la gran mentira derrocar al gobierno revolucionario de Venezuela tenemos que explorar, tanto lo nuevo en los ideales y valores de los insumisos, como los que se hacen realidad en la variada organización de la resistencia militar a la que se suma la fuerte y estructurada resistencia intelectual y moral, que fortalece los valores con palabras y hechos.

A tamaña unión se añaden otras fuerzas no menos importantes, que de un lado incluyen el poder defensivo en esta guerra integral –llamada de IVa generación- cuyo campo de lucha abarca  todas las actividades materiales e intelectuales, financieras, económicas, políticas y bélicas, articuladas entre sí, y en las de no menor  importancia, que no sólo respetan y hacen respetar las diferencias religiosas y filosóficas, sino con las que en el caso de Venezuela identifican su manera de pensar con las de creer y hacer de  dirigentes, como lo hizo reiteradamente Chávez, con el catolicismo en lo religioso, con el marxismo en lo científico y lo revolucionario, y con el liberalismo ilustrado y radical, como el que Bolívar –Padre de la Patria-- representa en Venezuela con  las ideas que vinieron de la Ilustración y de la Revolución Francesa y que en Hispanoamérica se reformularon por Bolívar al proponer como meta a alcanzar, un gobierno en que se estructure “la soberanía del pueblo, única autoridad legítima  de las naciones”, y por eso, capaz de imponer, con su poder organizado, “la máxima felicidad posible de todos los habitantes”, y capaz de lograr como realidad, la unión de nuestros países en una gran nación que los incluya.

Llegados a este punto podemos trazar un esbozo mínimo de una visita real, a una pequeña ciudad, que ya se encuentra en el seno de la nación venezolana.  Se trata de una ciudad en la que el poder político y todas las actividades de la misma están a cargo de una comuna de comunas. Vemos así que en ella, cada comuna o grupo de comunas, y su labor coordinadora acordada, han construido sus casas y las habitaciones donde duermen, se asean y trabajan, con materiales e instrumentos que salen del cerebro y los brazos de sus habitantes. Las distintas comunas cultivan sus necesarios alimentos, como el pan, las verduras, las frutas, las carnes de ganado menor, más abundantes de las que provienen del ganado mayor y las que obtienen de algunas aves como las gallinas, o como el agua que beben y que extraen de los pozos que  han cavado y purificado, en que  atendiendo la útil división del trabajo los lleva a completar lo necesario con  el trueque  y  sus mercados, en los que a más del trueque usan una la cripto-moneda llamada “petro” que emite el estado venezolano y que ya ha sido aceptada en el mercado internacional por algunos países de Oriente. A la organización del mercado añaden la de varias comisiones destinadas a atender los problemas de la salud, de guardería y educación de niños, o de jóvenes y adultos, y en ese terreno… destaca un increíble proyecto, el de la formación de cuadros revolucionarios y de una fuerza defensiva que está preparada para coordinarse con el ejército nacional bolivariano. El número de los contingentes preparados y armados alcanza la cifra de 400 000 jóvenes de ambos sexos, adiestrados por las comisiones de los comuneros de la nación venezolana.  200, 000 de ellos están adiestrados y armados para la lucha, otros 200,000 están adiestrados, y aunque carecen de armas, vitalmente participan en la defensa de la Patria para que conforme los que ya están armados pierdan la vida en la batalla heroica ellos hagan uso de sus armas. Y allí no queda el proyecto, sino que según supimos tiene como meta alcanzar un contingente cercano a un millón de integrantes…

Mucho podría contarse de nuestra visita a esta ciudad de las comunas, pero no cabe duda de sus capacidades concretas para enfrentar las políticas con que ayer el imperialismo derrocó a Salvador Allende y con que amenaza destruir a Venezuela: ya ni una puede funcionar, ni la devaluación de la moneda, ni el ocultamiento de víveres, ni mucho menos el ejército bolivariano en las antípodas del pobre diablo de Pinochet.

Ya puede la mayor mentira del mundo seguir armando crecientes formas de ataque como la que busca con los países que mandan a sus seguros y serviles jefes de Estado a la reunión del Ministerio de las Colonias y, apoyen en realidad la mayor mentira del mundo para apoderarse de la mayor reserva de petróleo del mundo

Ahora sí, en los hechos ¡no pasarán!

México, 12 de abril de 2018

- Pablo González Casanova es Ex rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).



             
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lunes, 4 de septiembre de 2017

Gobiernos narco neoliberales

⎠🅻🅸 🅱🅴🆁🆃 🅰🅳 ⎠‏ @Libverd 2 sept. #EEUU Y #EUROPA , EMPLEADORES DE #NARCO OPOSICIÓN EN #BOLIVIA Y DE GOBS #NARCO NEOLIBERALES EXPORTAN #EXTASIS A #AMERICALATINA.BIEN GRACIAS!
BOLIVIA ⎠🅻🅸 🅱🅴🆁🆃 🅰🅳 ⎠‏ @Libverd 2 sept. SON LOS PAÍSES GOBERNADOS X CORRUPTOS DE LA DCHA #VENDEPATRIA AMANTE DE #ODEBRECHT Y AMIGUITA DE #DORIAMEDINA LOS Q TIRAN PLATA DEL PUEBLO

jueves, 22 de septiembre de 2016

¿Se está gestando una trama para asesinar a Donald Trump?



Wright Millsen su libro “The Power Elite” (1.956), indica que la clave para entender la inquietud norteamericana se encontraría en la sobre-organización de su sociedad. Así, establishment sería “el grupo élite formado por la unión de las sub-élites política, militar, económica, universitaria y mass media de EEUU”, lobbys de presión que estarían interconectadas mediante “una alianza inquieta basada en su comunidad de intereses y dirigidas por la metafísica militar”, concepto que se apoya en una definición militar de la realidad y que habría transformado la economía en una guerra económica permanente y cuyo paradigma serían los Rockefeller al participar en los lobbys financiero, industria militar y judío y uno de cuyos miembros, David sería el impulsor de Trilateral Comission” (TC) o Trilateral(1973). El actual sistema dominante o establishment estadounidense utilizaría la dictadura invisible del consumismo compulsivo de bienes materiales para anular los ideales del individuo primigenio y transformarlo en un ser acrítico, miedoso y conformista que pasará a engrosar ineludiblemente las filas de una sociedad homogénea, uniforme y fácilmente manipulable mediante las técnicas de manipulación de masas, teniendo como pilar de su sistema político la sucesiva alternancia en el Poder del Partido Demócrata y del Republicano, ambos fagocitados por el lobby judío. ...SIGUE

domingo, 4 de septiembre de 2016

La verdad de Siria

Misionera argentina en Siria,cuenta la verdad de lo que ocurre...

jueves, 12 de marzo de 2015

¡VENEZUELA SE RESPETA!