sábado, 3 de septiembre de 2011
Guerra de Cuarta Generación-2-
martes, 1 de julio de 2008
La experiencia "FLOW".¿Sabes que es?
Imágenes para hi5
¿Alguna vez te has dado cuenta de que se te ha pasado el tiempo volando mientras hacías algo con lo que disfrutabas? Si es así, es fácil que hayas caido en un estado de “Flow”.
“Flow” o “Flujo” es el estado mental en el que las personas se sienten concentradas en una tarea y disfrutan con ella. Es decir, que desconectan de lo que tienen alrededor y pierden la sensación de tiempo y espacio en algo similar a un “éxtasis”.
Según Csikszentmihalyi, “Sentirse completamente envuelto en una actividad por sí mismo. El yo desaparece. El tiempo vuela. Cada acción, movimiento y pensamiento sigue inevitablemente a su predecesor, como tocar jazz. Tu completo ser está envuelto y estás empleando tus habilidades en todo su potencial”
Se trata de “Cómo vivir la vida como una obra de arte en vez de una caótica respuesta a eventos externos…” y es que “las personas que aprenden a controlar sus experiencias interiores, serán capaces de determinar la calidad de sus vidas, lo cual es lo más cercano a ser felices”.
El profesor de piscología de origen transilvano Mihaly Csikszentmihalyi (pronunciado según él mismo “Chicks send me high”) es un psicólogo cuya obra “Flow. The Psychology of Optimal Experience” ha influido en el diseño de “experiencias óptimas”.(Fuente de la información)martes, 17 de junio de 2008
El síndrome de Diógenes.
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Qué es?
La observación de casos repetidos de mayores con comportamientos extremadamente huraños que vivían recluidos en sus propios hogares y rehuían cualquier contacto con otras personas motivó la aparición en la década de los 60 de un trabajo científico que detallaba este extraño patrón de conducta. En 1975 fue bautizado como Síndrome de Diógenes, en referencia a Diógenes de Sínope, un filósofo de la época de Aristóteles famoso por preconizar un modo de vida austero y renunciar a todo tipo de comodidades.
Síntomas
Aislamiento social, reclusión en el propio hogar y abandono de la higiene son las principales pautas de conducta. Las personas que lo sufren pueden llegar a acumular grandes cantidades de basura en sus domicilios y vivir voluntariamente en condiciones de pobreza extrema. El anciano suele mostrar una absoluta negligencia en su autocuidado y en la limpieza del hogar. Suelen reunir grandes cantidades de dinero en su casa o en el banco sin tener conciencia de lo que poseen. Por el contrario, piensan que su situación es de pobreza extrema, lo que les induce a ahorrar y guardar artículos sin ninguna utilidad. Es frecuente que almacenen cantidades grandísimas de basura y desperdicios sin ninguna utilidad. Incluso se han visto casos de personas que atesoraban billetes antiguos sin curso legal, bombonas de butano o latas de pintura.
Otros datos
Quién la padece Suele darse en ancianos con cierta tendencia al aislamiento, aunque también intervienen otros factores estresantes de la edad tardía como las dificultades económicas o la muerte de un familiar, y sobre todo, la soledad. La posición socioeconómica no protege de su aparición, ya que se conocen casos de personas que padecían el síndrome que poseían títulos universitarios, con un alto nivel económico y carreras profesionales brillantes. Consejos a las familias Los familiares deberían vigilar a sus mayores que viven solos especialmente si han observado algún factor de riesgo, como un comportamiento huraño o un aislamiento voluntario. No obstante, con frecuencia resulta difícil ayudarlos ya que son ellos los que evitan todo tipo de atención. Esto hace que a veces llegue incluso a debatirse si se trata realmente de una enfermedad o sólo un estilo de vida.Fuente
miércoles, 13 de febrero de 2008
Frases que utilizan l@s manipuladores.
Fuente:MAIL MAIX
Capítulo 19: Frases que utilizan los manipuladores (1ra parte):
Capítulo siguiente: 2 - Analizando nuestras circunstancias vitales
Ser libre e independiente, ser autosuficiente, no quiere decir que usted tendrá que rechazar a los demás o que se va a comportar a partir de ese momento de una manera totalmente egoísta. Se puede ser responsable y libre. El filósofo clásico Epíteto escribió en sus disertaciones acerca de la libertad: `Ningún hombre es libre si no es dueño de sí mismo´. Si no es dueño de sí mismo entonces de acuerdo a esta definición usted no es libre. Para ser libre no es imprescindible ser públicamente poderoso, ni ejercer influencia sobre otras personas. Tampoco es necesario intimidar a los demás ni someter a nadie para demostrar el dominio propio.
Las personas más libres del mundo son aquellas que están dotadas del sentido de paz interior. No se dejan desequilibrar por los caprichos de los demás o por las circunstancias externas y son serenamente eficaces en la tarea de regir su vida. Son personas responsables pero no se dejan dominar por las interpretaciones egoístas o del medio ambiente respecto a lo que es la responsabilidad, ya que muchas veces se nos trata de manipular diciendo que es nuestra responsabilidad.
El mejor modo de conseguir la libertad en la vida consiste en tener presente que cuando se trata de dirigir su propia existencia no depositará su total confianza en nadie, en nadie más que no sea usted mismo. O como Emerson dice en su ensayo titulado Independencia: `Nada puede aportarle paz salvo usted mismo´. Es muy importante que nos demos cuenta de lo que significa este concepto. La libertad interna es lo más valioso que posee el individuo. Aunque exteriormente nuestra libertad esté limitada, internamente cada ser humano es libre. Nos preguntaremos: ¿Somos personas libres o dejamos que el medio ambiente nos controle y manipule? ¿Somos libres donde más importa, donde más cuenta, en el aspecto interno?
Con frecuencia escuchamos a otras personas lamentarse con frases tales como: Ella me prometió estar conmigo siempre, El me dijo que era mi amigo. Tristes lamentaciones de personas que permitieron que abusaran de ellos esa manera y por tanto les arrebataron su libertad. Toda esta disertación no implica que usted deba aislarse de los demás, sino todo lo contrario. Las personas más independientes o autosuficientes suelen ser aquellas que les encanta divertirse en grupo, compartir y tienen una gran capacidad para las relaciones interpersonales.
Debemos estar alertas para rechazar cualquier intento de arrebatarnos el derecho de ser nosotros mismos. Si usted me aprecia debe quererme por lo que soy, no por lo que usted quiere que sea. Desde el momento en que un ser humano tiene que violar su identidad personal y dejar de actuar, de pensar y de hablar como desea, ya está cohibido y esto le va a provocar resentimiento. Ese resentimiento demuestra que no es una persona libre, porque las circunstancias externas lo están manipulando.
De niño usted seguramente se sentía oprimido frecuentemente debido al estado natural de la infancia. Se daba cuenta que no podía mantenerse y que dependía de sus padres. Si no fuera por las personas mayores usted no hubiera subsistido. De esta manera pasó por el camino de la obediencia y aprendió a aceptar su realidad. Y aunque trataba ya de alcanzar algo de independencia, se conformaba casi siempre en dejar que los otros pensaran por usted y le dirigiesen la vida.
De adulto es posible que usted conserve algo de esas costumbres residuo de la infancia. Costumbres que entonces tenían sentido práctico, pero que ahora le convierten en víctima fácil. Quizás se vea atropellado por una persona mayor y hasta es posible que esté tan acostumbrado a aceptarlo que permita que eso suceda simplemente como un hábito. Crearse nuevos hábitos es algo importante para que toda víctima aprenda a salir de las trampas que lo someten. Las costumbres saludables se aprenderán del mismo modo en que se aprendieron las negativas o insanas. Todo es a través de la práctica. Aunque usted no tiene por qué tener éxito en todo lo que intente, puede al menos confiar en no verse trastornado, inmovilizado o angustiado por todo cuando suceda en su vida.
viernes, 1 de febrero de 2008
La venganza.
Fuente :EL PAIS, Suplemento de Salud, nº7, pág.26
13 de octubre de 2007.
Enrique Baca, Catedrático de Psiquiatría de la Universidad Autónoma de Madrid y Presidente del Consejo Asesor de la FIV.
José Lázaro, Profesor de Humanidades Médicas en la Facultad de Medicina de la Universidad Autonoma de Madrid.
Toda víctima, por el mero hecho de serlo, siente un violento deseo de venganza y no puede evitar el sentirlo. De cuantas leyes se han descrito en la historia de la psicología, la del talión es quizá la que está más profundamente inscrita en la naturaleza humana. No hay sociedad posible sin la dolorosa renuncia a ese profundo impulso. No hay víctima que no quede desgarrada por el conflicto entre la necesidad psicológica de la venganza directa y el imperativo social de resignarse a la justicia. No hay civilización que pueda sostenerse sin la imposición de tal imperativo. No hay justicia que pueda, éticamente, imponer esa renuncia a las víctimas más allá de lo estrictamente necesario (que ya es mucho).
Entre las escenas más repugnantes del periodismo contemporáneo (la elección no es sencilla) destaca la del típico reportero que acerca el micrófono a la madre de la chica violada cuyo cadáver acaba de ser descubierto y le formula la brillante pregunta: “¿Perdona usted al asesino de su hija?” Pero todos hemos interiorizado la negación de los instintos y pulsiones que, con el malestar consiguiente, es, según Freud, el fundamento de la cultura. Por eso la mayor parte de las madres son capaces de morderse la lengua y balbucear la respuesta políticamente correcta: “Lo que yo quiero es que esto sirva para que nunca vuelva a suceder.” Pero, en algún caso excepcional, algún familiar (e incluso algún Defensor del Pueblo) tiene la valentía de decir abiertamente al periodista lo que todos, absolutamente todos, piensan en ese momento: “Cuando maten a su hija, perdone usted al asesino, imbécil. Yo al de la mía sólo quiero descuartizarlo con mis propias manos.” Tan sana muestra de sinceridad (desde el punto de vista psicológico) suele despertar una escandalizada condena (desde el punto de vista sociológico). La renuncia al deseo de venganza es una inevitable obligación social, pero la negación social de su necesidad psicológica es una segunda agresión que la parte necia de la opinión pública realiza contra las víctimas de la primera. Y desde el punto de vista psicoterapéutico, el reconocimiento de esa necesidad psicológica es un paso imprescindible para poder ayudar a la víctima a que supere lo antes posible su condición de víctima elaborando el necesario duelo.
La imagen de la madre de Sandra Palo (asesinada con ensañamiento mediante el fuego y el atropello repetido, tras ser violada en grupo) intentando presenciar la salida de uno de los asesinos de su hija del centro de menores donde ha permanecido cuatro años (desde los 14 que tenía cuando cometió el delito hasta los 18 que tiene ahora) ha sido recogida y aireada por los medios de comunicación. Pero no se ha analizado suficientemente el mecanismo mental (y afectivo) por el cual una madre desea mirar de frente al asesino de su hija. ¿Qué busca, en el fondo? ¿Por qué ese empeño en cruzar una mirada con el asesino de su hija? Quizá porque, como todas las víctimas de la violencia, quiere tener la oportunidad de reprochar al delincuente su delito, de despertar su vergüenza y sus sentimientos de culpa (en caso de que los tenga), de sustituir a la víctima (que se presume indefensa y aterrorizada) por una presencia desafiante e incluso amenazadora. Quiere asustar, amenazar y, si fuese posible, agredir. Quiere vengarse. Y, ya que sabe que eso es imposible, quiere al menos expresar su deseo de venganza.
Los sentimientos de venganza son tan psicológicamente necesarios como socialmente inadmisibles. Ahora bien, si la acción sustitutoria de la justicia nunca es fácil de aceptar para la víctima, se hace imposible de asumir cuando no es comprensible, cuando a la víctima (apoyada por gran parte de la sociedad) le parece más una burla cruel que el ejercicio propio de la respuesta civilizada frente al crimen.
Los argumentos que los representantes de las instituciones les suelen ofrecer como consuelo a las víctimas oscilan entre las generalidades bienintencionadas (se debe proteger a la sociedad, pero también a los menores descarriados), los autorreproches autoelogiosos (ya decíamos nosotros que esto iba a ocurrir, pero no hicimos nada para evitarlo), la denuncia de culpables abstractos (las desigualdades de esta sociedad que hemos construido entre todos) o la oferta de soluciones inconcretas y utópicas (hay que hacer las reformas que sean necesarias, teniendo en cuenta los argumentos racionales pero también las emociones). Tales opiniones son, sin duda, jurídicamente impecables. Y son también cristianamente caritativas para el muchacho que hace cuatro años asesinó a Sandra Palo de la forma en que lo hizo y que ahora sale en “libertad vigilada” tras un informe de sus educadores en el que se admite que no parece haber avanzado mucho en el reconocimiento de la gravedad del delito cometido ni de su responsabilidad en el mismo. Pero conviene reconocer que, desde el punto de vista psicológico, para la madre de Sandra Palo tales opiniones son, nos guste o no, lo que técnicamente se llama una “segunda victimización”. Que en términos menos técnicos es, simplemente, hurgar en la herida.
miércoles, 30 de enero de 2008
Resiliencia o el ave fenix que renace de las cenizas.
Ya en otra ocasión edité en mi otro blog una entrada sobre "resiliencia" pero ahora os invito a ver un video no muy largo ,partido en dos veces, de una conferencia de BORIS CIRULNYK,neuropsiquiatra,psicoanalista y etólogo que nos habla sobre la resiliencia y como debemos tratar de comunicarnos o interactuar con niños que han sufrido malos tratos o abandono....sinceramente impactante y muy pedagógico.... Si podeis leer el libro "EL AMOR QUE NOS CURA".
Cristián Warnken ,en este otro video,conversa con Boris Cyrulnik,destacado neuropsiquiatra francés, se ha especializado en estudiar las distintas estrategias personales y culturales ante el dolor en situaciones extremas de guerra o marginalidad. ¿Por qué niños que vivían en el mismo barrio, al momento de desencadenarse una tragedia, tienen respuestas distintas ante el dolor? Cirulnik se ha interesado en todos aquellos que logran superar un trauma y reinventarse. En esta conversación explica el término "resiliencia" y habla sobre el poder sanador del arte y la poesía. Una mirada optimista sobre los recursos interiores del ser humano.
http://www.unabellezanueva.org
miércoles, 23 de enero de 2008
HIKIKOMORI o aislamiento.
Los hikikomori (japonés ひきこもり o 引き篭り) son adolescentes y adultos jóvenes que se ven abrumados por la sociedad japonesa y se sienten incapaces de cumplir los roles sociales que se esperan de ellos, reaccionando con un aislamiento social. Los hikikomori a menudo rehúsan abandonar la casa de sus padres y puede que se encierren en una habitación durante meses o incluso años. La mayoría de ellos son varones, y muchos son también primogénitos.
La palabra japonesa hikikomori significa aislamiento en español.Lee todo:Fuente wikipedia
lunes, 2 de julio de 2007
Picoterapia social Argentina
el Dr. Enrique Pichón fundador de la Psicología Social Argentina.
Conocí su biografía y su vida escuchando el programa de radio de Alfredo Moffatt,
psicólogo social, fue discípulo personal de Enrique Pichon Riviere. Es autor, entre otros libros,
de Psicoterapia del oprimido, usado como texto en numerosas universidades latinoamericanas.
Es creador, además, de experiencias terapéuticas alternativas con décadas de trayectoria
y de su propia Escuela de Psicología Nacional. Buceador incansable en los temas de la locura,
la pobreza y la realidad humana, en esta entrevista exclusiva con Ser Humano y Trabajo ofrece su particular visión, por momentos mordaz, del mundo laboral.
leer textos y trabajos suyos
En la página oficial de Alfredo Moffat encontrareis sus libros, su labor y la de sus
colaboradores y las formas de colaborar....no dejes de leer sus textos y /o libros...
te van a sorprender.
jueves, 31 de mayo de 2007
Signos de que te domina el ego.
Posteo de espaciofilmica firmado por Mercè el siguiente texto del libro
"Un nuevo mundo, ahora". Eckhart Tolle
Signos de que te domina el ego
- * Pedir reconocimiento por alguna cosa que has hecho y enfadarte o preocuparte si no lo obtienes.
- * Intentar atraer la atención hablando de tus problemas, contar la historia de tus enfermedades o montar una escena.
- * Dar tu opinión cuando nadie te la ha pedido y cuando no tiene ninguna influencia en la situación.
- * Estar más atent@ a la impresión que causas en tu interlocutor que no en él mismo, es decir, usar a la gente como espejo de tu ego o como potenciador de tu ego.
- * Querer impresionar a los otros a través de tus posesiones, conocimientos, aspecto físico, nivel social, fuerza física, etc.
- * Reaccionar con ira contra una situación o una persona.
- * Tomarse las cosas personalmente, sentirse ofendid@.
- * Creer que tienes razón y que los otros están equivocados a través de futiles quejas mentales o verbales.
- * Querer que te vean o parecer importante.
- Cuando detectes uno de estos esquemas en ti, te sugiero que hagas un experimento: descubre qué se siente y qué pasa si abandonas este comportamiento.
podeis acceder a muchos de los escritos y las charlas de TOLLE.
jueves, 17 de mayo de 2007
Resiliencia.
Resiliencia e intervención psicosocial.
FUENTE:INTERPSIQUIS. 2006; (2006)
Alcira MurrugarraAbanto; Héctor Lamas Rojas.Sociedad Peruana deResilienciaLos profesionales de la salud y la educación en el quehacer cotidiano,nos encontramos con personas o grupos que viven situaciones de tragedias o de estrés, que parecen difíciles o imposibles de superar.Sin embargo, muchas veces, la realidad nos muestra que no solo lasuperan, sino que salen renovados y enriquecidos de esascircunstancias adversas. Este tipo de experiencias han sido vividas pordistintos grupos a traves de la historia, y han sido sistematizadas endistintos estudios, en distintos países y por distintos profesionales. En la actualidad esa reacción se denomina resiliencia, y se la entiende como la capacidad del ser humano para hacer frente a lasadversidades de la vida, superarlas y ser transformado positivamentepor ellas.Desde el decenio de los años ochenta ha existido un interés crecientepor tener información acerca de aquellas personas que desarrollancompetencias a pesar de haber sido criadas en condiciones queaumentan las posibilidades de presentar patologías mentales osociales. Se concluyo que el adjetivo resiliente, tomado del inglesresilient, expresaba las características mencionadas anteriormente yque el sustantivo "resiliencia" expresaba esa condición. En español yen francés (resilience) se emplea en metalúrgica e ingeniería civil paradescribir la capacidad de algunos materiales de recobrar su formaoriginal después de ser sometidos a una presión deformadora.Asi el término es adoptado por las ciencias sociales para caracterizar aaquellos sujetos que, a pesar de nacer y vivir en condiciones de altoriesgo, se desarrollan psicológicamente sanos y socialmente exitosos.La globalización de la economía y las políticas neoliberales en elmundo, con sus evidentes consecuencias de empobrecimiento yexclusión de vastos sectores de la población, mas el incremento dedrogodependencia, la delincuencia, el alcoholismo, van dejandogeneraciones marcadas por la enfermedad, la cárcel, el deterioropersonal, familiar y social, sin que se vislumbren soluciones tambienglobales desde la política y la economía. La acción de la "manoinvisible" de la economía de mercado, sigue concentrando riquezas,pero nunca produce el anunciado "derrame" hacia el conjunto delpueblo de una manera necesaria y automática. Pero aun, si seprodujera dicho derrame de la la riqueza acumulada, no sesolucionarían la ausencia o la distorsión de los valores sociales, nogeneraría prevención sino que persistirían la falta de compromiso,participación, pertenencia, solidaridad y los problemas de convivencia.Es aquí donde se inserta la necesidad de utilizar el concepto de2resiliencia para las acciones sociales, educativas y de salud queabarquen a las personas de todas las edades, desde la primerainfancia hasta la tercera edad, a familias e, incluso a las comunidadesa traves de programas que promuevan y refuercen sus característicasresilientes.Algunas definiciones de resiliencia, propuestas por diversos autores:* La resiliencia se ha caracterizado como un conjunto de procesossociales e intrapsiquicos que posibilitan tener una vida "sana" en unmedio insano. Estos procesos se realizan a traves del tiempo, dandoafortunadas combinaciones entre los atributos del niño y su ambientefamiliar, social y cultural. (Rutter, 1992).* Habilidad para resurgir de la adversidad, adaptarse, recuperarse yacceder a una vida significativa y productiva (ICCB, Institute on ChildResilience and Family, 1994).* La resiliencia distingue dos componentes: la resistencia frente a ladestrucción, es decir, la capacidad de proteger la propia integridad,bajo presión y, por otra parte, mas allá de la resistencia, la capacidadde forjar un comportamiento vital positivo pese a las circunstanciasdifíciles (Vanistendael, 1994).Capacidad del ser humano para hacer frente a las adversidades de lavida, superarlas e inclusive, ser transformados por ellas (Grotberg,1995).* La resiliencia significa una combinación de factores que permiten aun niño, a un ser humano, afrontar y superar los problemas yadversidades de la vida, y construir sobre ellos (Suárez Ojeda, 1995).* Concepto genérico que se refiere a una amplia gama de factores deriesgo y su relación con los resultados de la competencia. Puede serproducto de una conjunción entre los factores ambientales y eltemperamento, y un tipo de habilidad cognitiva que tienen algunosniños aun cuando sean muy pequeños (Osborn, 1996).* La resiliencia es una respuesta global en la que se ponen en juegolos mecanismos de protección, entendiendo por estos no la valenciacontraria a los factores de riesgo, sino aquella dinámica que permite alindividuo salir fortalecido de la adversidad, en cada situación especificay respetando las características personales (Infante 1997).3* La resiliencia es un proceso dinámico que tiene por resultado laadaptación positiva en contextos de gran adversidad (Luthar y otros,2000).A lo largo de la historia aparecen ejemplos de individuos destacadosque hicieron aportes significativos para la humanidad, quienesdebieron enfrentar severas circunstancias: desde Desmostenes hastaRigoberta Menchú pasando por Ana Frank, Piaget. Asimismo pueblosenteros y grupos étnicos han demostrado capacidades sorprendentespara sobreponerse a la persecución, a la pobreza y al aislamiento, asicomo a las catástrofes naturales o a las generadas por el hombre.La resiliencia concepto en el que convergen la pediatría, elpsicoanálisis y la salud publica, propone trabajar ya no sobre losfactores de riesgo que acechan la niñez, sino sobre la capacidad de lospequeños para afrontarlas, poniendo en juego sus capacidadesindividuales. Las investigaciones en resiliencia han cambiado la formaen que se percibe al ser humano: de un modelo de riesgo basado enlas necesidades y en la enfermedad se ha pasado a un modelo deprevención y promoción basado en las potencialidades y los recursosque el ser humano tiene en si mismo y a su alrededor.La resiliencia se sustenta en la interacción existente entre la persona yel entorno.Específicamente en el plano de las intervenciones psicosociales, elmodelo de resiliencia ha cambiado la naturaleza de los marcosconceptuales, las metas, las estrategias y las evaluaciones. En el áreade las metas de intervención, estas incluyen la promoción deapropiación positiva al mismo tiempo que previenen problemasespecíficos o síntomas. Las estrategias buscan promover ventajas yaspectos positivos de la ecología del individuo además de reducir elriesgo o las fuentes de estrés, buscan promover procesos de desarrollohumano además del tratamiento de la enfermedad.El enfoque de la resiliencia entiende el desarrollo humano dentro de uncontexto específico. Es decir, si cada individuo esta inmerso en unmarco ecológico, entonces para comprender mejor el proceso deresiliencia, es necesario considerar el ambiente y la cultura delindividuo, al igual que las tareas especificas correspondientes a cadaetapa del desarrollo.Si se considera la ecología del ser humano como fuente de recursos yposibilidades para un desarrollo sano, entonces la promoción de4resiliencia pasa a ser una responsabilidad compartida entreprofesionales de diferentes disciplinas y distintos niveles de influencia.Dos enfoques complementarios.Es conveniente diferenciar entre el enfoque de riesgo y el enfoque deresiliencia. Ambos son consecuencia de la aplicación de métodoepidemiológico a los fenómenos sociales. Sin embargo, se refieren aaspectos diferentes pero complementarios. Considerarlos en formaconjunta proporciona una máxima flexibilidad, genera un enfoqueglobal y fortalece su aplicación en la promoción de un desarrollo sano.El enfoque de riesgo se centra en la enfermedad, en el síntoma y enaquellas características que se asocian con una elevada probabilidadde daño biológico, psicológico o social.El enfoque de resiliencia describe la existencia de verdaderos escudosprotectores contra fuerzas negativas, expresadas en términos dedanos o riesgos, atenuando asi sus efectos y, a veces,transformándolas en factor de superación de las situación difícil.Ambos enfoques se complementan y se enriquecen, posibilitandoanalizar la realidad y diseñar intervenciones eficaces.Factores de riesgo: son todas aquellas características, hechos osituaciones propias de niño/adolescente o de su entorno que aumentenla posibilidad de desarrollar desajuste psicosocial.Factores protectores: son aquellas características, hechos o situacionespropias de niño/adolescente o de su entorno que elevan su capacidadpara hacer frente a la adversidad o disminuye la posibilidad dedesarrollar desajuste psicosocial aun con la presencia de factores deriesgo.Individuos resilientes: son aquellos que al estar insertos en unasituación de adversidad, es decir, al estar expuestos a unconglomerado de factores de riesgo, tienen la capacidad de utilizaraquellos factores protectores para sobreponerse a la dificultad, crecery desarrollarse adecuadamente, llegando a madurar como seresadultos competentes, pese a los pronósticos desfavorables.LOS PILARES DE LA RESILIENCIAa) Intropespeccion: arte de preguntarse a si mismo y darse unarespuesta honesta.b) Independencia: saber fijar límites entre uno mismo y el medio conproblemas, de mantener distancia emocional y física sin caer en elaislamiento.5c) Capacidad de relacionarse: habilidad para establecer lazos eintimidad con otra gente, para equilibrar la propia necesidad de afectocon la actitud de brindarse a los otros.d) Iniciativa: gusto de exigirse y ponerse a prueba en tareasprogresivamente más complejas.e) Humor: encontrar lo cómico en la propia tragedia.f) Creatividad: capacidad de crear orden, belleza y finalidad a partirdel caos y el desorden.g) Moralidad: consecuencia para extender el deseo personal debienestar a toda la humanidad y capacidad de comprometerse convalores; este elemento ya es importante desde la infancia, pero apartir de los 10 anos.h) Autoestima consistente: Base de los demás pilares y fruto decuidado afectivo consecuente del niño o adolescente por parte de unadulto significativo.La resiliencia es la naturaleza dinámica. Puede variar a traves deltiempo y las circunstancias. Es el resultado de un equilibrio entrefactores de riesgo, factores protectores y personalidad del serhumano.La resiliencia tiene dos componentes importantes: la resiliencia a ladestrucción y la capacidad para reconstruir sobre circunstancias ofactores adversos. Se han encontrado condiciones del medio ambientesocial y familiar que favorecen la posibilidad de ser resiliente comoson: la seguridad de un afecto recibido por encima de todas lascircunstancias y no condicionado a las conductas ni a ningún otroaspecto de la persona, la relación de aceptación incondicional de unadulto significativo; y la extensión de redes informales de apoyo.Nuevas tendencias en la resilienciaExisten ocho nuevos enfoques y descubrimientos a partir del conceptode resiliencia, que definen lo que esta pasando hoy en área dedesarrollo humano:1- La resiliencia esta ligada al desarrollo y el crecimiento humano,incluyendo diferencias etarias y de genero.2- Promover factores de resiliencia y tener conductas resilientesrequieren diferentes estrategias.3- El nivel socioeconómico y la resiliencia no están relacionados.4- La resiliencia es diferente de los factores de riesgo y los factores deprotección.5- La resiliencia puede ser medida; además es parte de la saludmental y la calidad de vida.66- Las diferencias culturales disminuyen cuando los adultos soncapaces de valorizar ideas nuevas y efectivas para el desarrollohumano.7- prevención y promoción son algunos de los conceptos en relación ala resiliencia.8- La resiliencia es un proceso: hay factores de resiliencia,comportamientos resilientes y resultados resilientes.* La resiliencia puede ser fomentada:A los factores temperamentales (que vienen con el nacimiento, peropueden ser moldeados) se suman los factores ambientales, los cualespueden ser adquiridos, promovidos y modificados. Cualquier adultopuede promover la resiliencia, ya que como tal tiene la responsabilidadde cuidar y proteger a niños y adolescentes, asegurarles afecto,confianza básica e independencia.* La resiliencia se funda en una interacción entre la persona y suentorno:Para que la resiliencia se desarrolle requiere que se ponga en marchalos recursos propios del niño/adolescentes y que se trabaje sobre suambiente o medio cultural. Una persona puede ser resiliente en unmedio y en otro no.(REDES INFORMALES)* La resiliencia no es una capacidad absoluta ni estable:Si las circunstancias mejoran, la protección es mayor para el niño. siempeoran habrá más factores que pongan en riesgo la fortaleza delpequeño y lo vuelvan más vulnerable.* La resiliencia es una capacidad universal:Todo niño tiene el potencial de desarrollar y mostrar su resiliencia.Todo niño cuenta con ciertos recursos que lo pueden ayudar asobrellevar la adversidad. Nuestra tarea esta en descubrir en todas lasseñales de resiliencia y los recursos que poseen, por mas débiles queaparezcan.Indicadores para identificar a un niño resiliente:Un niño resiliente muestra algunas o varias de estas características apesar de su exposición a situaciones adversas.* Se valora a si mismo: Confía en sus capacidades y muestra iniciativapara emprender acciones o relaciones con otras personas porque sesiente valioso, merecedor de atención. (AUTOESTIMA)* Tiene capacidad de disfrutar de sus experiencias: Es capaz de jugar.puede reír y gozar de emociones positivas. Tiene SENTIDO DELHUMOR.7* Se puede relacionar bien con las personas: Tiene amigos. Participade actividades con ellos y con agrado. Puede que a veces pelee, peroes capaz de amigarse. Tiene en general, una buena relación con losadultos.* Es creativo: Tiene capacidad para usar su imaginación y transformarlas cosas, innovando. La creatividad se ve muchas veces reflejada enel juego y en los dibujos.* Tiene curiosidad por conocer: En el caso de niños pequeños, lacuriosidad se manifiesta a traves del interés por conocer el mundo,explorándolos. En niños más grandes, el interés se manifiesta por elaprendizaje. Le agrada aprender.* En relación a su comportamiento: Es capaz de llevar a cabo tareasque se esperan para su edad. Orienta su comportamientopositivamente.* Es un niño que tiene una salud física aceptable.Promoción de las resilienciaPromover la resiliencia es reconocer la fortaleza mas allá de lavulnerabilidad. Apunta a mejorar la calidad de vida de las personas apartir de sus propios significados, según ellos perciben y enfrentan almundo.Actitudes que posibilitan la promoción de la resiliencia:* Establecer una relación de persona a persona.* Descubrir en cada persona aspectos positivos. Confiar en lacapacidad de la persona de ser mejor de lo que es actualmente.* Ser capaz de ponerse en el lugar del otro para comprender suspuntos de vista, sus actitudes y sus acciones.*La humillación, el ridículo, la desvalorización, la indiferencia afectannegativamente la imagen y la confianza que la persona tiene de simisma.* Predicar con el ejemplo, adoptando actitudes de respeto, solidaridady comprensión.* Tener en cuenta las necesidades, dificultades y expectativas de cadapersona son distintas.* Estimular el desarrollo de las capacidades de escuchar, de expresiónverbal y no verbal y de comunicación en general.* Usar límites, comportamientos tranquilizadores y observacionesverbales para ayudar a la persona.*Desarrollar comportamientos consecuentes que transmitan valores ynormas, incluyendo factores de resiliencia.En los niños especiales:* Promover amor incondicional.8* Expresar dicho amor verbal y físicamente de manera apropiada a laedad.* Elogiar los logros y comportamientos deseados.* Equilibrar las consecuencias o sanciones de errores con cariño ycomprensión, asi el niño puede fallar sin sentir demasiada angustia, omiedo de la perdida de la aprobación del amor.Instalarlo a que acepte la responsabilidad de sus comportamientos y,al mismo tiempo, promover su confianza y optimismo sobre losresultados deseados.* Apreciar a cada niño como persona a acompañarlo en susdificultades y logros.* Favorecer la capacidad lúdica, la imaginación y la creatividad.* Permitir la expresión de sentimientos, emociones y sentido delhumor.* Desarrollar las relaciones con otros a traves de juegos libres, y en elestablecimiento de normas y límites.Conclusiones:La literatura reciente en resiliencia sugiere que es importante trabajarpor la promoción de factores resilientes específicos pero tambien, escrucial avanzar en la investigación y elaboración de teorías queexpliquen como estos factores específicos interactúan entre si en laecología del individuo, permitiendo el proceso de adaptación resiliente.Este énfasis en el proceso dinámico de resiliencia y su promoción es unaporte de la segunda generación de investigadores, quienes hacen unllamado a centrarse en la ecología en la que el individuo se desarrolla.Es importante entender la resiliencia como un proceso de superaciónde la adversidad y responsabilidad social y política, ya que laresiliencia puede ser promovida con la participación de padres,investigadores, personas que trabajan en el terreno implementandoprogramas psicosociales, servicios sociales, los políticos y lacomunidad. De esta manera, la resiliencia permite una nuevaepistemología del desarrollo humano, en tanto enfatiza el potencialhumano, es específica de cada cultura y hace un llamado a laresponsabilidad colectiva. Un enfoque en resiliencia permite que lapromoción de la calidad de vida sea tambien una labor colectiva.Bibliografía:* Como crecer superando percances- Resiliencia: Capitalizar lasfuerzas del individuo. Stefan Vanistendael- Secretario Nacional para laFamilia- Ano 1998.* Manual de Identificación y promoción de la resiliencia en niños y9adolescentes. Autores varios. Organización Panamericana de la Salud-Ano 1998.* Resiliencia y violencia política en niños.- Lic. Giselle Silva. FundaciónBernard Van Leer- Universidad Nacional de Lanus- Ano 1999.* La construcción de automágenes positivas en los alumnos- LucioMorchio de Uano- Revista: Novedades educativas, N 116- Ano 2000.* Resiliencia. Descubriendo las propias fortalezas.- Aldo Melillo/ElbioNéstor Suárez Ojeda- Paidós Ano 2001-
Suicidios de ancianos.
Por
Daniel Alberto Vidal.(Alcmeon. Revista Argentina de Clínica Neuropsiquiátrica)
Resumen: Los adultos mayores constituyen el grupo de edad en el cual el suicidio alcanza con mayor frecuencia su expresión más categórica: la consumación. Sin embargo, no se ha investigado con asiduidad esta temática. En este trabajo se enfatiza en los principales factores de riesgo suicida y en su frecuente interacción. Asimismo, se consideran estrategias de prevención destinadas a atenuar las alarmantes cifras de suicidios concretados en este grupo etáreo.
El suicidio ha constituido desde siempre uno de los grandes enigmas de la humanidad, planteando cuestiones filosóficas, sociales, psicológicas, religiosas y morales. Es un tema que ha deambulado entre las insuficientes explicaciones de la medicina y del psicoanálisis, que ha sido escrutado incesantemente por la literatura y los medios audiovisuales, analizado por la ética y la teología y constituye hoy un problema sanitario de proyección mundial.
El suicidio tiene cualidades pluridimensionales y una etiopatogenia multifactorial, por ello, en la consumación del acto suicida, se deben considerar factores genéticos- neurobiológicos- psicopatológicos- de interacción familiar- de stress psicosocial.
Es decir, que es una acción multideterminada por diversos factores intervinientes que, al conjugarse, se potencian.
Además de su rica patoplastia, los fenómenos suicidas están sometidos a una indudable influencia transcultural, por ello cualquier intento de ordenamiento de estos fenómenos nace con un carácter precario y explica la inestabilidad nosológica del suicidio. Hace un tiempo, en una clásica, Stengel consideró al suicidio como un acto deliberado de autoperjuicio en el cual la persona que lo concreta no puede estar segura de sobrevivir. Hoy, la línea de demarcación entre el que se suicida, el que piensa en ello y otras conductas de riesgo o de autoagresión que han dado en llamarse "equivalentes" o parasuicidios, tiende a esfumarse.
Surgido el concepto de "proceso suicida", en un intento de abarcar todo ello, algunos autores acuñaron el término "suicidalidad", para designar al potencial de todas las fuerzas y funciones psíquicas tendientes a la autodestrucción.
En el tratamiento de este tema es importante destacar que los datos estadísticos siempre constituyen estimadores bajos de la incidencia verdadera, ya que por diversas razones psicosociales, muchos comportamientos suicidas no se reconocen como tales.
Aunque todos los estudios epidemiológicos coinciden en que los ancianos tienen la tasa más elevada de suicidio, no son excesivos los trabajos de investigación dedicados al estudio de esta temática. Desde ya son mucho mayores los que han investigado el suicidio de los jóvenes y adolescentes. Cuando un joven concreta el suicidio representa un hecho dramático, con un gran impacto familiar y social. Por el contrario, el suicidio de un anciano suele ser asumido como algo existencialmente justificado, atribuyéndolo a una decisión libre, racional o existencial, consecuencia lógica de la edad, la soledad y el hastío de vivir. Estos son prejuicios que deben ser desterrados definitivamente, no solo porque el suicidio del anciano es, en muchas ocasiones, tan o más evitable que el de los jóvenes, sino además porque el dramático acto de matarse a sí mismo es prematuro a cualquier edad, constituyendo una pérdida de talento, experiencia y recursos que ninguna sociedad civilizada debe aceptar.
LA CONDUCTA SUICIDA EN LOS ANCIANOS
Este grupo de edad constituye la parcela social en la cual la conducta suicida alcanza con más frecuencia su expresión más grave: la consumación.
Los estudios epidemiológicos ponen de manifiesto un incremento progresivo de la tasa de suicidio con la edad en los varones. Así, la tasa de suicidio de los varones mayores de 70 años es de 2 a 5 veces superior a la de los adolescentes de 15 años. En las mujeres también se constata un incremento de la tasa de suicidio con la edad, pero el pico se produce alrededor de los 55 años, disminuyendo levemente en las décadas siguientes. Estas tendencias se repiten en diferentes países, lo que cambia entre ellos es únicamente las tasas más o menos altas de suicidio.
En nuestro país (Argentina), para el grupo comprendido entre los 65 y 74 años, la tasa de mortalidad por suicidio cada 100.000 habitantes es del 19,2 %, según datos de la Organización Panamericana de la Salud de 1992 (Tabla).
En la etiología multifactorial de la conducta suicida del anciano suelen desempeñar roles coprotagónicos, la soledad, el aislamiento, la enfermedad somática y la depresión. El perfil más probable del anciano suicida estaría representado por un hombre con antecedentes de un primer episodio depresivo después de los 40 años, que vive solo, con historia familiar de depresión o alcoholismo y que ha padecido una pérdida reciente.
El propósito de morir en el anciano suele caracterizarse por su firme convicción y por la utilización de métodos eficaces para concretar sus intenciones. Es una conducta suicida activa, no pocas veces reflexiva y premeditada. Por ello el porcentaje de suicidios intentados /suicidios consumados, es para el anciano de 2 a 1, mientras entre los adultos jóvenes es de 7 a 1.
Las tentativas son menos frecuentes en las Instituciones que en el domicilio particular o en las casas de familia. Se debe tener en cuenta si el ingreso a la Institución fue voluntario o se produjo en forma compulsiva, considerando seriamente la sensación de desarraigo y el sobre esfuerzo de adaptación que implica la institucionalización para este tipo de pacientes.
Los métodos más frecuentemente utilizados por el hombre son las armas de fuego, el ahorcamiento y el salto al vacío. Las mujeres prefieren el envenenamiento o la sobredosis de droga. Un método creciente en los últimos años en las grandes urbes, para las ancianas, es la precipitación y la utilización de armas de fuego. En general, en el suicidio consumado, con el aumento de la edad se incrementa la proporción de métodos categóricos y violentos. Esto podría fundamentarse en la mayor presencia de síntomas psicóticos en la depresión con la edad.
Otro mito muy difundido es pensar que los ancianos comunican menos frecuentemente sus intenciones suicidas que los jóvenes. Se debe estar muy atento a los "avisos presuicidas", sin la expectativa de que éstos sean claros y directos. Las "comunicaciones indirectas" de los deseos de concretar suicidio pueden estar manifestadas por la necesidad de poner los asuntos familiares en orden o el interés por despedirse de amigos o familiares con los cuales hace tiempo que no se ve. No es infrecuente "la despedida" al médico de cabecera, en forma de reconocimiento y gratitud, en la última consulta previa al intento.
Un interesante estudio de Cattel y Jolley (1995) señala que sólo un 14% de los ancianos que consumaron suicidio recibían atención psiquiátrica, mientras un 43% habían estado en contacto con sus médicos generales en el mes previo. Este bajo porcentaje de ancianos suicidas con asistencia psiquiátrica especializada también podría influir en el bajo porcentaje que se les acredita en comunicar su intención de suicidarse.
Todas estas características afirman la gravedad de la conducta suicida en este grupo de edad, que casi siempre traduce una clara intencionalidad de morir y no, como en otros grupos, la intención de valerse de la categoría de la muerte para negociar con el entorno. Por ello, los intentos suicidas en los adultos mayores pueden considerarse suicidios frustrados y su perfil se parece notablemente al de los ancianos que consuman el suicidio en la misma medida en que se diferencia de los intentos que realizan las personas menores de 60 años.
En contraposición a esta conducta suicida activa y categórica, el anciano, también con mayor frecuencia que otros grupos de edad, suele presentar "conductas suicidas encubiertas", lentas y silenciosas, consistentes en el abandono progresivo, el rechazo de la alimentación y de toda medicación o tratamiento médico. Estas conductas de abandono suelen terminar en la muerte -suicidio pasivo- y dadas las circunstancias de soledad y aislamiento que las acompañan, pueden influir en cierta infraestimación de las muertes por suicidio en este grupo de edad.
INTERACCIÓN DE LOS FACTORES DE RIESGO
En la etiología multifactorial de la conducta suicida en este grupo de edad, los principales elementos a considerar en el riesgo de suicidio están constituidos por:
-factores psicosociales
-enfermedades psiquiátricas
-enfermedades somáticas crónicas
Estos factores se potencian por su frecuente interacción. El sexo masculino, los antecedentes familiares de suicidio y la existencia de intentos anteriores en el mismo paciente, ensombrecen el pronóstico.
Factores psicosociales
La elevada prevalencia de síndromes depresivos en edades avanzadas se produce con marcada presencia de las depresiones endosituativas, en la que los factores psicosociales desempeñan un rol fundamental. Entre estos factores se incluyen:
-situación de soledad y aislamiento afectivo
-imposibilidad real de reponer el objeto perdido: muerte de familiares y amigos,
-jubilación, deterioro económico y pérdida de status y roles
-carencia de soporte familiar, institucional o social
-impacto psicológico de los trastornos somáticos invalidantes
El sentimiento de abandono, la sensación de vacío, la desesperación ante el desmoronamiento orgánico y la autopercepción de ser una persona inútil, sin proyectos, genera lo que algunos sociólogos han dado en llamar "vergüenza social". Esto conlleva a que la importancia de los factores psicosociales en la depresión y el suicidio del anciano sea considerablemente más determinante que en los sujetos de menor edad.
El progresivo deterioro de la calidad de vida con la ausencia de planes concretos de apoyo económico y social, determina que la mayor parte de los ancianos viva con recursos catalogados como de pobreza y con frecuencia no pueden afrontar una atención médica apropiada, como consecuencia de un sistema previsional deficiente y poco equitativo.
William Blake decía: la vejez debe ser una manera digna de llegar al palacio de la sabiduría por el camino de la experiencia. La dramática vigencia de los factores sociales alejan al anciano de esta poética definición y lo enfrentan con la culpa, la incertidumbre y la vergüenza, sintiendo a veces que sólo se redime con la muerte.
Enfermedades psiquiátricas
Depresión: Varios estudios indican que el diagnóstico predominante en los suicidios consumados en personas mayores de 60 años ha sido la depresión psicótica, en cambio, para las edades entre los 40 y 60 años, predomina el alcoholismo y para las personas menores de 40 años las psicosis esquizofrénicas.
Utilizando el método de la autopsia psicológica se ha encontrado la presencia de depresión mayor en aproximadamente el 70% de las historias examinadas.
Un dato interesante es que más del 50% de los ancianos suicidas padecen un trastorno depresivo mayor por primera vez, siendo menos frecuentes los otros trastornos afectivos de inicio más precoz: depresiones recurrentes- trastorno bipolar- trastorno distímico (Gráfico). Por ello muchos ancianos suicidas carecen de antecedentes psiquiátricos, lo cual conjuntamente a las peculiares características de la depresión en este grupo de edad con predominio de la ansiedad, de las preocupaciones hipocondríacas y de la quejas somáticas, suelen dificultar un diagnóstico y tratamiento correctos.
Las consecuencias de una depresión no reconocida ni tratada adecuadamente en el adulto mayor, suele determinar: estancias hospitalarias más prolongadas, aumento del gasto en salud, rechazo al tratamiento, sufrimiento personal y familiar y una morbilidad y mortalidad mayor a causa, tanto de enfermedad médica, como del mayor riesgo del suicidio.
En la clínica de la depresión senil es importante considerar que este cuadro suele presentarse en forma atípica, otorgándole las quejas somáticas con matices hipocondríacos un carácter de depresión enmascarada, a las cuales se suman la pérdida de interés, los trastornos conductales, la inquietud o agitación, ideas delirantes persecutorias y síntomas cognitivos. La mencionada ideación hipocondríaca, está presente en alrededor de un 60 % de las depresiones de la senectud y es un factor de riesgo suicida. Asimismo, la frecuente asociación de estos trastornos depresivos con enfermedades somáticas hace imperioso discriminar si la depresión es primaria o secundaria a estas enfermedades físicas o a la habitual polimedicación que este tipo de pacientes suele recibir para el tratamiento de su patología de base.
Psicosis: Los ancianos pueden, ocasionalmente, padecer cuadros psicóticos de evolución tardía. Estas psicosis evolutivas presentan potencialidad suicida cuando las ideas de muerte aparecen relacionadas con sus producciones delirantes o con alucinaciones auditivo-verbales de contenido tanático. La potencialidad suicida de estas psicosis crece considerablemente combinada con el alcoholismo en los adultos mayores. Un momento de especial cuidado es el de la externación, en donde el paciente, mejorado de su sintomatología psicótica, adquiere una noción sombría en relación a su futuro inmediato.
Aunque de aparición esporádica y dentro del grupo de las psicosis tardías (luego de los 45 años) se debe mencionar el Trastorno delirante tipo somático (D.S.M.IV- F.22-0) constituido por ideas delirantes de contenido hipocondríaco a mecanismo interpretativo, bien sistematizadas, no alucinatorias, de evolución crónica e insidiosa, con quejas y humor sombrío y que se desarrolla sobre una personalidad psicopática paranoide o caracteropatía paranoica. Suele tener muy mala respuesta a la medicación y la ideación suicida se acrecienta cuando el paciente interpreta que los médicos no le dan respuesta a sus padecimientos.
Enfermedades somáticas crónicas
La existencia de las enfermedades orgánicas, sobre todo si son de curso crónico e incapacitantes, en los ancianos que consuman suicidio es muy elevada. Estudios recientes (Cattell y Jolley- 1996) encuentran que hasta un 65% de los ancianos americanos que concretaron suicidio padecían alguna patología orgánica.
Porcentajes similares habían obtenido Chynoweth y col. en Australia (1980) y algo menores Whitlock (1986) en Inglaterra y Gales.
Como la prevalencia de enfermedad física se incrementa con la edad, la presencia de enfermedad orgánica es significativamente mayor en los ancianos suicidas que en los suicidios consumados de otros grupos etáreos. Sin embargo el factor desencadenante en la aparición de la conducta suicida no es la enfermedad orgánica en sí, sino la existencia de un trastorno depresivo concomitante.
Las enfermedades somáticas pueden contribuir al riesgo suicida en la tercera edad a través de varios mecanismos:
-Pueden precipitar o exacerbar los cuadros depresivos, ya que la depresión en los enfermos orgánicos se correlaciona con la influencia fisiológica de la enfermedad sobre el estado de ánimo, la acción de los tratamientos médicos realizados y las limitaciones psicosociales derivadas de la misma enfermedad.
-Ciertas enfermedades orgánicas pueden cursar con trastornos tipo Delirium, caracterizado por perturbaciones sensoperceptivas, deterioro cognitivo y alteraciones del humor que pueden facilitar un acto suicida.
-Otros factores como el alcoholismo y las alteraciones neurológicas, que inciden sobre la capacidad judicativa y la impulsividad, pueden también contribuir a la conducta suicida.
Cáncer: Los pacientes oncológicos constituyen la muestra típica en la cual la mayor dificultad reside en realizar el diagnóstico correcto de la enfermedad depresiva y distinguirla de los síntomas secundarios a la enfermedad somática o a los tratamientos instituidos. Estos pacientes, en estadío avanzado o terminal, suelen sentirse hipobúlicos, extenuados, incluso hipoafectivos, pero no por ello han perdido el sentido de la vida o presentan la sintomatología propia de la enfermedad depresiva. Por el contrario, suelen conservar su deseo de vivir y sólo anhelan mejorar su calidad de vida.
El riesgo de suicidio parece ser más elevado inmediatamente después del diagnóstico y en pacientes que reciben quimioterapia.
Enfermedad orgánica cerebral: Lo habitual es que la ideación y los intentos suicidas sobrevengan en las fases iniciales de la enfermedad, momento en el cual el sujeto toma conciencia del derrumbe psicofísico que se avecina.
Goldstein (1977) sostuvo que la mitad de los suicidios frustrados en las personas mayores de 65 años, estaban asociados al síndrome orgánico-cerebral, ya que éste limita al sujeto en la consumación del acto suicida por falta de coordinación o por dificultades en la planificación, en la determinación o en la conciencia de realidad.
Estudios más recientes (Frierson, 1991) (Lyness, 1992) hallan porcentajes mucho menores que van del 0 al 5 % de pacientes con cuadros orgánico-cerebrales que intentaron suicidio. Una posible explicación para estas diferencias tan ostensibles sería la falta de criterios diagnósticos adecuados empleados en las primeras investigaciones con posibles confusiones entre demencia y seudodemencia depresiva. Por otra parte, se debe tener en cuenta que un cuadro confusional puede ser, con frecuencia, la consecuencia de un acto suicida y no la causa del mismo. Los últimos estudios no consideraron los cuadros orgánicos cerebrales posteriores al intento de suicidio a la hora del diagnóstico.
Los cuadros depresivos asociados a la enfermedad de Parkinson y a la enfermedad de Alzheimer pueden presentar ideación suicida, sin embargo la incidencia de suicidio en ambos casos es muy baja.
Por el contrario, un 35% de pacientes con enfermedad de Huntington presentan trastornos del estado de ánimo, el 25% intenta suicidarse y el 6% logra su propósito, tasa casi 4 veces superior a la de la población en general. La modalidad más frecuente en estos pacientes es el Raptus suicida.
Dolor crónico: El síndrome doloroso que suele acompañar a varias de las enfermedades propias de la senectud se caracteriza por el escaso componente neurovegetativo y por un marcado compromiso psicológico que suele desembocar en la depresión con ideación suicida, especialmente luego de la desesperanza que invade al paciente como consecuencia del gran número de consultas médicas realizadas y tratamientos recibidos sin solución a sus padecimientos. Por lo tanto, la asociación de dolor crónico y depresión en la senectud es altamente frecuente. No obstante, debe recordarse que un paciente con dolor crónico puede padecer en realidad una depresión enmascarada, con ausencia de los síntomas depresivos clásicos, lo que eleva considerablemente la potencialidad suicidógena de estos cuadros.
Otras enfermedades: Un campo muy poco explorado ha sido el de las enfermedades oftalmológicas progresivas. En un trabajo realizado por nosotros en el Servicio de Psicopatología del Hospital "Santa Lucía", entre 1991 y 1995, sobre un total de 86 pacientes estudiados con enfermedades progresivas (glaucoma crónico, retinopatía proliferante diabética y retinitis pigmentaria) comprobamos la existencia de trastornos depresivos con marcado componente ansioso en el 57 % de los casos.
Si bien la ideación suicida se presentó con predominancia en las primeras etapas de la enfermedad, ante el shock que implica el diagnóstico de la afección con el consecuente riesgo de la pérdida de la visión, no hubo concreción de intentos suicidas. Por el contrario, en las etapas avanzadas de la enfermedad, especialmente en el Glaucoma crónico grave, se observaron conductas de abandono frecuentes, con un alto índice (46 %) de incumplimiento terapéutico a los tratamientos oftalmológicos prescriptos, constituyendo esta conducta una forma de "suicidio parcial".
PREVENCIÓN DEL SUICIDIO EN EL ANCIANO
Hemos mencionado que sólo un 14% de los ancianos que consumaron suicidio habían recibido atención psiquiátrica, mientras cerca de la mitad habían consultado a su médico en las semanas previas a su muerte. Muchos, incluso, se suicidaron mediante la ingestión de los medicamentos que se le habían prescrito.
Teniendo en cuenta la frecuente interacción de los factores de riesgo en estos pacientes, el médico general deberá valorar cuidadosamente el riesgo de suicidio en los sujetos que sufren enfermedades físicas crónicas y prestar especial atención a la aparición de sintomatología depresiva, como así mismo a los efectos colaterales psiquiátricos de los medicamentos indicados.
Una medida fundamental sería la de mejorar la formación de los médicos primarios en lo relativo al diagnóstico de la depresión y la consecuente valoración del riesgo de suicidio en el anciano. Con ello y la posterior derivación de estos pacientes hacia la asistencia psiquiátrica especializada, se lograría disminuir la tasa de suicidio de los ancianos deprimidos.
Debemos enfatizar la importancia de la consideración de los factores psicosociales para una auténtica prevención del suicidio. Aproximadamente la mitad de los ancianos suicidas no están en contacto ni con la asistencia psiquiátrica ni con la asistencia primaria. Muchos de ellos viven en soledad, por lo tanto, la mejora de los sistemas de cobertura médico-social y el cumplimiento efectivo de programas apropiados para abrir a este grupo la posibilidad de un contacto que les permita solicitar ayuda de la manera más fácil posible, se torna imprescindible.
Estos programas deben encargarse de la identificación precoz de los ancianos en riesgo y proveerles de los servicios adecuados. Ha sido demostrado que la intervención telefónica mediante un doble servicio de tele-ayuda (posibilidad del anciano de pedir ayuda) y tele-chequeo (se lo llama 2/3 veces por semana para detectar estado y necesidades) influyen notablemente en el decrecimiento de la tasa de suicidios para este grupo de pacientes.
Los programas de visitas domiciliares en los que el personal entrenado recoge información crucial para la evaluación y tratamiento socio-sanitario del caso, también han demostrado ser medidas preventivas eficaces.
Un método novedoso que ha obtenido resultados altamente satisfactorios en algunos centros de los Estados Unidos de Norte América es el Gatekeepers Program, el cual consigue la colaboración del empresas y organizaciones (bancos, comercios, compañías de servicios públicos, etc.) cuyos empleados están en contacto frecuente con personas de edad avanzada en especial con los que viven solos. Estos empleados han recibido entrenamiento previo para detectar signos y síntomas reveladores de la necesidad de ayuda por parte de los ancianos y son consecuentemente derivados a los servicios especializados.
Toda estrategia de prevención del suicidio, debe tender a la formación de redes de continencia que se encuadren en principios de comprensión, participación, solidaridad, cuidado y dignidad. La indiferencia hacia los mismos determina, con demasiada frecuencia, que el anciano se entregue pasivamente a conductas de abandono o se precipite al abismo del suicidio, en forma categórica, sin preludios ni eufemismos.
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